ASÍ ÉRAMOS Y ASÍ SOMOS

 

Sábado, sábado de finales del mes de junio y claro y entonces, ya empezó el puto verano (el 21 de junio se dió por inagurado). Y ahora vamos de cabeza hacia el día 24 en que se da la noche más corta del año y en donde y antes de empezar el verano, se quema todo lo malo y para empezar el verano lo más ligero de equipaje. Día de san Juan o noche de san Juan, porque en éste caso es más importante la noche que el día y eso muy pocas veces pasa a lo largo del año, a no ser que tú te montes una noche es pecialmente buena. Bueno y ahora vino a mi memoria, otra noche memorable es la de fin de año. Y como sepuede comprobar todas las noches memorables coinciden con un final de un ciclo y para que al día siguiente, se empiece con el nuevo. Y por muy trasto viejo que te consideres, te aconsejo que no te quemes en una hoguera y porque sencillamente las vas a pasar canutas. Quema todo lo que te sobre y sea nuevo o sea viejo, pero no te sientas incluído en el paquete. De pequeño me encantaba saltar las hogueras de la noche de san Juan y cuando la hoguera era demasiado grande como para ser saltada, reunía una pequeña cantidad de rescoldos de la hoguera grande y hacía una pequeñita y para realizar mis saltitos.

Claro que después me veían hacer eso los machos bravíos que saltaban la gran hoguera y de ahí, me caían un buen montón de burlas y todas del tipo del mira que serás mariquita. Después con el paso de los años y a medida que fuí creciendo, seguí sin saltar las grandes hogueras y ahora sí que era por miedo (y no, por ser mariquita) y porque siempre pensé que no merece la pena quemarse en un acto festivo y alegre. Lo de mariquita o afeminado de aquellas, era el peor de los insultos. Pero de aquellas éramos bestias inmundas que maltratábamos todo lo vivo que tuviéramos por delante. Un pájaro, un gato, un perro, un burro, una cabra, una oveja, una vaca, un cerdo, una gallina, un lisiado, un ciego, un gordo y un largo etc, que estaba en nuestra lista de animales y personas a los que había que maltratar. En nuestras mentes pervertidas no entraba el concepto de respeto. Así fuímos criados, pero como también somos animales con alma, poco a poco y a medida que fuímos creciendo, nos convertimos en seres humanos (algunos, que no todos).


















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Julia Uceda