Cuando uno pierde sus propios principios

 

Cuando uno pierde sus propios principios y de alguna manera se aturde bajo los efectos de cualquier tipo de droga que distorsiona la realidad que le rodea, es capaz de cualquier cosa para no perderse del todo y cada cosa que uno hace, lo hunde más en su pozo insondable y en cambio de avanzar algo, retrocede como los cangrejos. Y todo por el miedo, el miedo a avanzar sin tener principìos, el miedo a dudar ante el más mínimo obstáculo, el miedo a ser persona y no serlo, el miedo que hace que te emborraches o que te drogues más y para no enterarte de nada, el miedo que te hace vomitar todo lo ingerido y todos tus principios, el miedo que te hace ser lo que no quieres ser, lo que odias ser, lo que un día juraste que nunca serías. Y extiendes tu mano y como si fuera un tentáculo para poder atraer a alguien y ¿a quién vas atraer? si das dos pasos y te caes de lado o de frente y mientras emites gipidos y sonidos que parecen palabras pero no lo son y son balbuceos que ni tu mismo eres capaz de poder interpretar.

Cuando se pierde el todo, eres pastoso y casposo y por no decir, asqueroso. Que ya te gustaría que en una noche de esas te grabaran y para que por lo menos, sirvieras como parte de la terapia de lo que no hay que hacer en tu vida. Un monstruo, dirían algunos, un puto monstruo asqueroso, diría yo. Y cuando el último puto chiringuito de la noche o de la madrugada está a punto de cerrar, te acuerdas que sigues solo, que estás solo. que no hay quién te aguante con la que llevas encima, que das grima, que quieres dar lástima y para que alguien se vaya contigo y lo normal, es que nadie tenga ese mal gusto   y esas agallas para aguantar a semejante pendejo a no ser, claro está, que la otra persona esté como tú o peor que tú. Y entonces seréis dos monstruos que tambalean por las calles, que no aciertan con la llave adecuada, que si me das otro cigarro, que en mi casa tengo más priva y un poco de cocaína y que al final, cada uno se sentará en un sillón distinto y cada uno se quedará dormido en su respectivo sillón. De mañana a uno de los dos le dará el sol en la cara, abrirá un ojo y se darçá la vuelta y para seguir durmiendo la mona.

Muchas más horas más tarde, sobre las 6 de la tarde, el uno despertará al otro y el otro al uno y tienes algo para este dolor de cabeza y dame algo de priva para ver si me pasa esta sensación tan desagradable. ¿Y tienes un poco de coca? y para ver si me espabila. Y habrá que comer algo, pero que no sea demasiado sólido, un yogurt, por ejemplo. Sobre las 8 de la tarde, de nuevo empieza a funcionar la noria, ahora unas cervecitas, ahora unos vinitos ligeritos, ahora unos buenos gin tonics y ahora a controlar al camello que te venderá la coca. Después, es coser y cantar y hasta que de nuevo se presentan los miedos, los miedos monstruosos, los miedos que te perseguirán todas las noches mientras sigas viviendo sin tener principios.



















No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿SOMOS NÚMEROS?

                                                Y que pasa si un día te despiertas y te das cuenta que todas tus fortalezas se han convertid...