¿Existe la maldad?

 

¿Existe la maldad? o la maldad campa a sus anchas y entonces, la maldad va por libre. Me temo que sí, que la maldad anda suelta y va rebotando de cerebro en cerebro y al final se convierte en una noria que nadie es capaz de parar. Hay cerebros o personas que viven envueltas en la maldad, la maldad es su lema vital y el rocío de la mañana sobre la hierba, es la maldad cosechada durante la fría noche para rociarse con ella el resto del día. Hacen acopio y por si acaso viene un mal invierno, la almacenan. Pero al parecer uno se hace a convivir con la maldad y la cuidan y la miman y hasta le dan de comer. Siéntese a mi lado y póngase cómoda y espero que ahora mismo le enciendo la chimenea y para que usted no pase frío. Y cría cuervos y te quitarán los ojos y cría maldades y te deformarán la vida. Dentro de ese mundo tal malo, todo es peor que antes, todo es sufrido sufrimiento, todo son vísceras y odio y todo lo que digan los demás, es mentira. No puede ser que alguien tenga el corazón suficiente como para echar una mano, ni te entregue una parte de lo suyo y sin ningún interés, aparte de ser solidario. No puede ser y no puede existir y todos tenemos que ser perros de presa y el que muerda antes, es el que se llevará la pieza. Odio, violencia, agresividad, despotismo, clasismo y complejo de sentirse superior y hoy estás conmigo pero mañana estarás enfrente.

¿Y así hasta donde se puede ir?. Pues hasta que te encuentres con otro de tu  propia tribu y por un momento piensas, pues ya somos dos, pero no señor, no son dos que se sumen el uno al otro y porque todo lo que está basado en el odio y en la envidia, hacen que cuando uno se ponga delante del otro (siempre hay un momento), entonces ese otro, apuñalará por la espalda al de delante. Así funcionan estos seres rastreros que carecen de cerebro y de alma.  Un día me dijo uno de ellos, no te preocupes que si pasa algo, yo te cubro y menos mal que no pasó nada y porque ya estaba notando la punta del puñal sobre mi espalda. Lo bueno del tema, es que no engañan a nadie, salvo a ellos mismos. Son ególatras y egoístas  y les encanta mirarse su ombligo y que todo circule alrededor de él.

El tema con ellos, es pasar de ellos. Pues si les entras al trapo, ellos se crecen y por tener almacenada tanta experiencia en cien mil batallas que han tenido. Siempre anduvieron a la gresca y ya fuera por A o por B. Ellos en la pelea te ganan seguro, están perfectamente entrenados y lo que les descoloca por completo, es que tú pases de ellos. Vale, ¿quieres guerra?, pues sabes que te digo, que tengo cinco mil cosas por hacer antes que lo tuyo y a otra cosa mariposa y a pelearse con uno de tu tribu y odio y vísceras y sangre en las manos.


















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