INMOVILISMO

 Ya lo decía el otro día y contestando a alguien (no sé a quién y porque no me acuerdo): "la esperanza solo la tenemos algunos, el resto tienen el alma rancia por pensar siempre lo mismo". Pues así es, si te quedas en una idea fija e inamovible, esa idea con el paso del tiempo se va oxidando y esos señores dirán lo mismo hace 40 años que ahora, pero lo mismo calcadito. Es de ese tipo de gente que piensa que todos evolucionamos en etapas fijas: de chaval serás un rebelde y un incordio, de joven serás un revolucionario de poca monta y un poco alocado y de viejo, tienes que volverte conservador y por los mismos cojones del que te lo dice. Y es así y además para ellos, todo esto va a misa.

Y pase lo que pase a su alrededor todo se medirá por el mismo análisis o rasero y de ahí no hay quién los saque. Inmovilismo mental, le llamaría yo. No sé, debe ser gente que en el fondo tiene miedo, aunque no lo quiera aparentar, por dentro están cagados de miedo. Miedo a la inseguridad del pensamiento, miedo a las dudas, a los interrogantes, a la flexibilidad, a que les roben la caja de recambios. Es bueno tener miedo, es bueno, pero otra cosa es que sólamente te recrees y te regodees en el miedo, es decir, que todo lo que haces y todo lo que construyes, lleva la palabra miedo, impresa.

Y su mejor argumento es el de siempre: "más vale poco y conocido, que mucho y desconocido". Lo dicho, Miedo. Es como al recién nacido al que le quitas su chupete, pues el enano va a llorar como un berraco hasta que le devuelvas su puto chupete. Pues a estos señores le pasa lo mismo con sus ideas fijas e inamovibles, si se las mueven de sitio, si se las desplazan, si se las cambian de lugar y sitio, se morirán de un infarto y se quedarán pajarito.


 




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Julia Uceda