LEGIÓN DE PRINGAOS

 Yo mando misivas y pequeños mensajes, porque si fueran grandes mensajes nadie me haría caso, pero aún así tampoco me funciona la cosa y porque la gente va a lo que va y la gente necesita siempre tener un iluminado que le indique por donde tiene que ir y porque si no se pierda entre la misma gente. Por mucho que yo lo intente, por mucho que diga que no debía ser así y que nadie debe adorar a nadie, creo que no hay forma, que la raza humana nació y vivió para adorar siempre a alguien. A veces fue un Dios, otras veces un Alá del ala y hasta los que iban y van de radicales y ateos confesos, se inventan semidioses de carne y hueso.

Los humanos somos así, somos así de limitados y aceptamos la esclavitud de alguna forma y todo porque nos perdemos en cada esquina y en cada cambio de acera. Necesitamos tener un ídolo, bueno yo no, pero trabajito me ha costado y y tal y como que llevo 56 años dándome caña y estopa y aún  así, no lo tengo claro del todo (ahora mismo, llevo 68 años). Pero por lo menos, lo intento y me atengo a las consecuencias, que no es poco decir, pero que tampoco es una bravuconada barata. Bueno, que lo que quiero decir es que nuestra condición humana casi nos obliga a coger ídolos y después a hacer el papel de meros acompañantes.

No nacimos para ser protagonistas de nada, nacimos para aumentar el eco que hace la masa y por mucho que luche para que rompamos nuestras cadenas, nadie o casi nadie me sigue en ese intento y porque en el fondo y menos mal, yo no soy nadie. Tendría que limar mis aristas y pulir mucho más mis discursos, tendría que hacer que soy buena persona y que además, os quiero a todos. Un tío, como yo, que se caga en todo y que polemiza de manera un tanto absurda y que pone sus cartas al descubierto, no tiene mucho futuro en un mundo hecho de papel cartón y por eso nadie me dice, tío tienes razón y ya somos dos o tres capullos que podemos estar de acuerdo y mañana a lo mejor seremos más y pasado, puede que seamos una legión de pringaos dando la cara.




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Julia Uceda