NO SOPORTARÁS LOS BAILES REGIONALES

 

Los chistes no son mi fuerte, pero no nos engañemos, tampoco son mi asignatura pendiente, porque ya hace mucho tiempo que me dí cuenta que contando chistes era un puro patoso sin gracia y eso se toma como es o si te empeñas insistiendo en tema de contarlos, acabarás siendo un graciosillo de mierda o sea, un plasta y un pesado sin gracia. En Andalucía y en concreto en la zona de Cádiz, abundaban los contadores de chistes y algunos tenían su arte y su mucha gracia y otros muchos, tenían la gracia en el mismo culo (los graciosillos empalagosos que por esa tierra abundan en demasía). En Galicia no eran tan abundantes, los había y porque habélos hainos (haber los hay) y como les pasa a las brujas que habélas hainas, eran especímenes raros y extraños. Y aquí, en Menorca, aún es más escasa esa tribu, además aquí, no sé, es como si faltara esa gracia natural o como si sobrara mucha pena en el medio ambiente. Aquí se mide en pena y tienes mucha o poca pena y ahí es donde está la gracia, en la cantidad de pena que tengas encima.

En Galicia se mide en "iños" y cuantas más palabras acaben en "iños"... más meloso y cariñoso eres. Pero eso tampoco te libra de que te la metan doblada y porque todo puede acabar en iños, pero por dentro se está cagando en tu puta madre. Y aquí en Menorca, se usa el "no pases pena" y cuando a lo mejor  estás en pleno brote esquizofrénico por el cabreo que tienes encima y porque no te atienden como te deben de atender o  de escuchar, pues te sale el menda de turno y te dice "no pases pena y me sabe mal". Ya véis cada sitio tiene sus cosas y a veces un chiste levanta tu moral, o un iño de los galeguiños o un no pases pena de los menorquines y yo soporto todo tipo de características particulares, menos una y que además es común a los tres sitios: los bailes regionales y locales.

Con eso no puedo y si alguien quiere echarme de un sitio, lo tiene muy fácil, invita a un grupo folclórico de pandereta y castañuelas y os aseguro que al segundo, estoy en la puta calle. Y ya me pueden decir que nuestros antepasados llevan 1.000.000 de años bailándolo, es que me da igual. Sabéis lo que es que te salgan sarpullidos y ronchas por los cuatro costados, pues eso me pasa a mí...Y ni bailes, ni cánticos, ni su música, ni sus trajes de almidón podrido y tieso y porque todo me suena a rancio y me huele a alcanfor. Lo dicho, cada uno tiene sus propias manías y dios me concedió ésta, porque yo no lo escogí y creo que venía en el ADN: "no soportarás los bailes regionales".
 



















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Julia Uceda