el día de hoy no es un día de embrujo,
no hay sapos saltando,
no hay culebras deslizándose,
no hay duendes sueltos por las aceras,
no hay farolas de luz mágica,
y todo discurre bajo la lluvia,
todo se humedece,
pero casi nada se enternece,
todo son aspavientos de sentimientos,
todo son luces de neón difuminadas
que dibujan caras alcohólicas y deformadas
mientras el aire acaricia con suavidad mi cara
y yo me quedo mirando al suelo
y en señal de que por fin, cambie mi suerte.

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