Que nadie piense en mi cordura,
y porque no la va a encontrar.
Y no es imperativo cuando digo "que nadie"
y yo digo nadie y hablo de un consejo que puedo dar
no hablo de orden y castigo
y al que no lo cumpla lo voy condenar.
Mi condición humana no me lo permite,
mi deber es oír y escuchar
y aunque hay veces en que escucho demasiadas cosas:
ruídos raros y extraños,
palabras alteradas,
frases inapropiadas y desproporcionadas,
risas que rebotan como pelotas,
llantos reprimidos,
susurros y balbuceos
sonidos de otros mundos mundos
y hasta a veces,
escucho mi voz hablar de lo demás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario