

Dos, vivir en una casa echa de troncos y del tamaño más o menos de una lata de sardinas, eso sí, sita en pleno bosque y bien escondido del mundo.
Dos, vivir en una casa echa de troncos y del tamaño más o menos de una lata de sardinas, eso sí, sita en pleno bosque y bien escondido del mundo.
O tres, en un castillo en el desierto con una hermosa duna por detrás y a tus pies un maravilloso lago de agua potable (o eso, quiero suponer).
Yo creo de momento me decanto, por el hermoso castillo en el desierto rodeado de agua potable (aunque ahora mismo, ya lo estoy dudando)..

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