11 de Octubre del 2.012, ahí y justo ese día empecé a escribir tonterías. Más o menos como ahora, pero más payasas todavía. Y se cumplen 12 años y como pasa la vida y como debe pasar la muerte y porque si la vida pasa así de rápido, figuraros lo que pasará con el tiempo en la muerte. 12 años que se dicen pronto, pero no puedo ni imaginarme la cantidad de cosas que he hecho en estos 12 años. No tengo tiempo para contarlo, ni en este momento me apetece sumergirme en todos mis recuerdos de estos 12 años. Ojalá pudiera decir que os contaré todos mis recuerdos de los 12 años venideros, pero me temo que la cosa no depende de mí. Yo pongo las ganas de vivir y el resto, que lo ponga quién lo tenga que poner. Ahora bien, si me preguntan mi respuesta está más que clara, quiero seguir viviendo. Y alguno dirá, que menudo descubrimiento, pero ellos al decirlo no tienen en cuenta a todos los que no quieren seguir viviendo, que habelos hainos, como as meigas. 12 años que son una docena de años y con sus noches y sus días. Y por el medio una puta pandemia y un terromoto dentro de mi loca cabeza. Y amores y pérdidas y amigos que se han perdido por el camino o que yo por fin me encargué de enseñarles la puerta. Alguno aún no lo ha entendido, yo he cambiado y he evolucionado y para hacerlo he tenido que dejar parte de mi pasado detrás y ahí se ha quedado algún amigo.
Hay pasados que son agua que no mueve molinos, que lo movieron en algún momento de mi vida pero como lo hicieron tan demasiado superficialmente, creo que en mí crearon remolinos. No ha quedado poso ni esa sustancia que mantiene junta la amistad. Amigos he tenido y muy buenos amigos, pero en estos últimos 12 años podría apuntarme a lo sumo, 2 o 3 amigos y he mandado a tomar por culo a otros 2 y hasta hubo un tercero, que sigue sin comprender porque he dejado de ser su amigo. A 2 amigos que he dejado en la cuneta ya estaban instalados en ella desde hace mucho tiempo. Hubo otras 2 amigas que se cagaron en mis muertos y con toda la razón por su parte, acabaron mandándome a la mierda. Me lo gané a pulso. Pero yo acababa de salir del loquero psiquiátrico y estaba más que descolocado y salí de él, con una idea fija: tienes que decir todo lo que no has dicho y aunque hayan pasado 40 años. Y yo me apliqué ese cuento hasta la médula y sin más, me puse a decir cosas que ya no tenían sentido hace 30 años y menos lo tenían ahora. Barbaridades y estupideces a mansalva y sin cortarme un pelo.
Pues claro, su respuesta fue mandarme a la mierda. Mi respuesta fue aún más agresiva y faltona y ahí perdí 2 amigas y un par de kilos de mi dignidad. Años más tarde les escribí un correo disculpándome, pero no sé si les llegó o es que simplemente, pasaron de mí definitivamente. Sigo sin saberlo, pero por si acaso aún me escuchan algo, les vuelvo a pedir todas mis disculpas. Como a ese amigo, que en estos 12 años dejó de ser mi amigo, también le pido disculpas y porque realmente nunca sabré explicar de forma nítida y clara, porque cambiaron mis sentimientos hacia él. A veces, supongo que la vida es así y que no todo tiene una explicación plausible, pero en ésta vida los que mandan son los sentimientos y si estos me dicen que no, es que es no y punto.

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