Javier Marías

A raíz de la publicación de Los enamoramientos (2011), en un encuentro con periodistas latinoamericanos le preguntan a Javier Marías sobre la forma en que los escritores abordan el amor, la muerte y otros temas "relevantes" en sus libros. El genio español suelta esta respuesta rotunda, con cita imposible de Faulkner incluida:

«Uno no entiende mucho más sobre casi nada después de escribir un libro. Una de las razones por las que escribo es porque me parece que escribiendo pienso mejor sobre las cosas, que de ninguna otra manera. Y creo que eso en realidad le pasa a todo el mundo, sean escritores profesionales o no. La gente escribe diarios, blogs o cartas y, a veces, para entenderse y explicarse mejor. La escritura da forma a los pensamientos. Ahora bien: de ahí a que uno entienda más sobre la muerte o sobre el amor media un abismo. A mí me gusta recordar a menudo una cosa que dijo Faulkner sobre la literatura: "La literatura lo más que logra es lo mismo que un fósforo cuando se enciende en mitad de la noche, en mitad de un campo. Esa cerilla en realidad no ilumina nada, lo único que permite ver mejor es cuánta oscuridad hay alrededor"».


















NOMBRES


Yo no soy experto en nada. Yo he vivido y el vivir me ha dado experiencia para rellenar mi curiculum vitae y poco más. ¿Cuantas veces me he oído decir, que esto nunca más lo haré? y al día siguiente, hacer lo que precisamente nunca más volvería hacer. Yo no soy un tipo especialmente bueno ni malo, soy a veces, bueno y otras veces, soy el más malo de la tribu y si hay que pedir perdón a alguien, yo se lo pido y no por eso se me van a caer los anillos ni los principios al suelo. Mis principios son claros pero son flexibles y se adaptan al medio (o eso pretendo). Mis finales, ya no. Mis finales dependen de como empezó todo, de como se desarrolló la película y de los avatares que fueron surgiendo por el camino. No me considero ningún cobarde, pero tampoco soy el salvador de la humanidad y al final combino cobardía con decencia y todo bien aderezado con una pizca de valentía y de todo esto y un poquito más de no sé qué...sale el Bruno que soy ahora.

Y digo, que soy ahora, porque he sido muchos Brunos y todos muy distintos y diferentes. Antes de ser Bruno era Javier y aún hay quién me sigue llamando Javier y yo le contesto igualmente pues al fin y al cabo, me importa una mierda llamarme Javier o Bruno y ¿porqué no,?, Bruno y Javier y dependiendo del momento y de las circunstancias que me rodean, puedo llamarme de una forma o de la otra. Hay a alguna gente que le parece mal que yo juegue con dos nombres, no sé, le molesta y porque no les parece que la cosa sea normal. Se sienten los guardianes de lo normal y su deber es mantener esa puta normalidad dentro de los parámetros que previamente tienen establecidos como algo normal dentro de su estrecha mente. El otro día explicaba a una compañera de trabajo, el porqué de mis dos nombres y porque un día me sentía Javier y los 30 restantes del mes, me sentía Bruno y claro siempre llega un momento en que tienes que decir me llamarán como yo quiero que me llamen. Ni más ni menos. Y si no quieres llamarme por uno de mis nombres, llámame por el apellido, que es Lamoso y con ese apellido no quedan muchos.

Y si aún así y todo, te sigue molestando el tema, pues no me llames por ningún nombre ni apellido y no sé, llámame soltando un mugido o aúlla a la luz de la luna o yo que sé...ignórame y pasa de mí. Porque vamos a ver, si a tí te molesta que yo tenga dos nombres, es porque tu mente es demasiado estrecha y tu alma es una puta patraña que has tratado de venderme como buena y cuando en realidad rezuma maldad por sus cuatro costados. Que tú no entiendas determinadas cosas, no significa que la razón esté de tu parte. Desde luego conmigo vas de lado.

















 

"Aquellas pequeñas cosas" Joan Manuel Serrat.


 "Uno se cree

que las mató

el tiempo y la ausencia.

Pero su tren

vendió boleto

de ida y vuelta.

Son aquellas pequeñas cosas,

que nos dejó un tiempo de rosas

en un rincón,

en un papel

o en un cajón.

Como un ladrón

te acechan detrás de la puerta.

Te tienen tan

a su merced

como hojas muertas

que el viento arrastra allá o aquí,

que te sonríen tristes y

nos hacen que

lloremos cuando

nadie nos ve".
















“Ya no” de Idea Vilariño


Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

















Wisława Szymborska.( Naturaleza muerta con globo)

 

Naturaleza muerta con globo

En lugar de que vuelvan los recuerdos en el instante de la muerte solicito el regreso de las cosas perdidas.
Por las puertas y ventanas: los paraguas, la maleta, los guantes, el abrigo, para poder decir: qué me importa todo eso.
Alfileres, este peine, aquél, la rosa de papel, la cuerda, el cuchillo, para poder decir; nada de eso echo de menos.
Dondequiera que estés, llave, trata de llegar a tiempo, para poder decir; la herrumbre, querida, la herrumbre.
Descenderá una nube de constancias, de pases, de expedientes, para poder decir: el sol se pone.
Reloj, fluye desde el río, deja que te tome en mi mano, para poder decir: finges la hora.
Aparecerá también el globo secuestrado por el viento, para poder decir: aquí no hay niños.
Vuela por la ventana abierta, vuela por el amplio mundo, que alguien exclame: Ay! para poder llorar.



















Pedro Salinas


 

¿COMODIDADES?


 Me veo en Islandia, estoy de espaldas y junto a uno de mis hijos y ante un geiser que está vomitando su chorro de azufre y agua. La foto es en blanco y negro, grisácea de fondo, blanquecina de cielo y es demasiado hermosa la vista como para ensuciarla con palabras que siempre se quedarán cortas. A veces la belleza no tiene nombre ni apellidos. Yo puedo describir lo que tengo delante, pero lo que ya pasó es como una vieja foto que conservas dentro de tu mente, aunque a veces, la llevas grabada dentro de tu alma. Islandia me impactó, me dejó boquiabierto y es que todo era de una belleza tan bestial, que no daba crédito. Te sobrepasaba aquella belleza tan diferente y distinta. Yo volvería, pero esta vez iría mucho mejor preparado, aunque también hay que reconocer, que siempre se dice lo mismo y lo de ir mejor preparado, suena más a deseo que a otra cosa. Que yo recuerde me he pasado toda mi vida, queriendo estar mejor preparado en todo. Creo que se ha convertido en coletilla.

Yo volvería a Islandia, pero nunca volvería solo y porque hay que contar con los imponderables que te vas encontrando y allí medio perdido en aquellos páramos de piedra y musgo y coño me veo...que se me jode el coche y el móvil no tiene cobertura y el frío del medio ambiente poco a poco se va colando entre mis capas de ropa...y...y...y. Y no veo solo y muerto de frío. Aaprte que del islandés no tengo ni la más mínima idea y del inglés, tampoco. Por tanto, vuelvo a concluir que jamás de los jamases volvería a Islandia yo solo. Además, yo tengo más argumentos de peso y la belleza incomparable de Islandia es directamente proporcional a que no sabría vivir allí todo el año. El sol no me gusta cuando quema en pleno verano, pero su luz, su dorada luz y con esa claridad que te levanta el ánimo hasta la estratosfera, es algo que allí no tendría. Una cosa es la belleza de un momento y otra cosa es vivir muerto de frío y con ese tono gris blanquecino que te hunde en la miseria.

Mi pensamiento allí era el siguiente. Estaba extasiado con esa belleza tan bestia, pero al mismo tiempo pensaba y ¿como podría vivir yo en medio de aquella oscuridad grisácea?. Pues sinceramente, no podría. Ni cataratas, ni volcanes, ni nieves perpetuas, ni auroras boreales, compensarían esa falta de luz. En el fondo todos nos tiramos el moco de que viviríamos en la montaña y en el lugar más aislado posible y después la realidad nos dice lo contrario, que somos seres dependientes de otros seres y que no vamos a renunciar a ciertas comodidades. Abrir el grifo y tener agua. Tienes calor y enciendes el aire acondicionado o te aburres y entonces te das una pequeña vuelta por el muelle. Y así podría seguir hast el infinito y más allá.

















HOY ES VIERNES...OTRO VIERNES

Hoy es Viernes y lo es todo el día. Y mañana es Sábado y entro de guardia de 24 horas. Y me cago en todo. Lo peor de currar son los prolegómenos. El día anterior es el que estás más hundido y tocado. Y más si mañana es un puto Sábado de mierda, donde como Sábado en sí, debería estar prohibido currar (eso ponían las santas escrituras). Y con estas calores apetece mucho menos. Si uno quiere castigarse un poco más, sólo tiene que ponerse a pensar en una asistencia médica de emergencia en una playa toda petada, ya sabéis: el puto sol sin filtros, la arena de playa introduciéndose hasta por la raja del culo, el sudor en plan piscina y mezclado con la arena hacen una masa alucinante que se parece a la de una empanada de bacalao con pasas. Y sigue el sol atizando y los curiosos de playa fisgoneando y opinando: éste hombre está más muerto que vivo. Y no sé si le hacen el masaje correcto. Y no lo chispan y tal y como hacen en las películas donde todo lo chispan.
La ignorancia al poder y la osadía ridícula, también. Los opinadores, son personas como tú o como yo, que simplemente opinan, pero eso sí, que opinan cuando nadie le pidió su opinión de mendrugo. Y hasta hay algunos que se atreven a decirte cosa y te increpan de como debes hacer las cosas, porque su conocimiento está basado en la evidencia científica de la tele o de una película de ciencia ficción en la que le metían a uno (al que yacía muerto en paro) un puto electrodo por el mismo Culo y resucitaba y todo y después de unas cuantas descargas de 5.000 amperios en pleno Intestino Grueso. Ahora bien, en cuanto resucitaba, lo primero que hacía era cagar en plan diarreico.
Pues ¿qué pasa?...pues pasa que en las playas hay muchos marcianos en traje de baño que saben de todo un poco y con el sol en plan voraz y asesino, pues saben mucho más. Primero, que la gran mayoría de los playeros se aburren hasta la extenuación. Segundo, que lo que podía hacerse en media hora o sea, uno o dos baños y un poquito de sol, lo dilatan tanto, que al final son varias horas al sol que más calienta y eso y perdón por la repetición, les calienta y les abrasa la sesera y al final, se ponen y están insoportables. Los viejos como yo, lo llevamos peor. Ya no tenemos cuerpo para esas calenturas solares. Yo me defino como un buen buscador de sombras y a la primera que veo, allí estoy. Pero hay algunos que persiguen ese bronceado con olor a quemado o a piel chamuscada y debe ser porque en el espejo se deben ver más guapos. En cambio a mí me entusiasma el moreno obrero, camiseta de tirantes marcada por el bronceado de mi piel expuesta y por dentro de color papiro paleto. O sea por fuera, blanco como la misma nieve y por dentro, más blanco, todavía.
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MEMORIA

¿Es memoria lo que a mí me falta?.
Porque de algunas cosas sí que me acuerdo y de otras, pues no. Le llaman memoria selectiva. ¿Pero como funciona?, porque hay cosas de las que quiero acordarme y sólo me llegan pequeños detalles o flashes y en cambio otras veces me inundo de aquel marrón o de aquella inmensa desilusión, que por cierto, hasta pagaría por borrarla de mi disco duro.
Y por eso concluyo, que la memoria va a su propio aire y por tanto, la memoria es incontrolable y se mueve por unos hilos invisibles que no podemos ver.


























GUIÑAPOS DE TRAPO

No sé a vosotros, pero a mí me encanta tener ese punto de locura que raya o roza la frontera entre lo real y lo irreal o entre lo cuerdo y lo más loco. Yo, sin ese punto sería un ser aburrido y un ser totalmente previsible y en cambio de esta manera me río de mí mismo y también me sirve para reírme de todo lo demás. Además que así soy imprevisible y nadie sabe por donde voy a salir. Bueno esto último es relativo, porque las formas de actuar siempre caen hacia un mismo método de reaccionar, por tanto al final y sólo con la diferencia de que va a costar más tiempo el conocer mis reacciones, actuaré igualmente de forma previsible. Pero mientras tanto que me quiten lo bailado. Me seguiré riendo hasta de mi sombra. ¡Sólo faltaría!.
En general las personas somos previsibles y más a medida que las vas conociendo, porque todos nos regimos por automatismos aprendidos. Yo me cabreo por las mismas cosas, por ejemplo... estoy hipersensible e hipersusceptible cuando salgo de guardia de 24 horas y más si no he dormido lo que toca y estoy irascible y hasta alzo la voz más de lo necesario, porque señores, de vez en cuando hay que dar un grito y no solo de aliento, que ya está bien de tanta psicología barata y de que siempre hay que alcanzar el equilibrio de la tranquilidad más sublime. El equilibrio que lo tenga su puta madre, el equilibrio sólo se tiene a base de andar de un lado al otro o sea a base de dar bandazos y así sabrás donde está más o menos el punto medio. Porque ahora está de moda con la psicología de algunos, el ser asertivo, el ser comprensivo, el no alterarte, el entender al prójimo y demás mandangas pasteleras. Si parece la psicología eclesiástica, todo bondad y perdonar a los demás y mucho de poner la otra mejilla. Y tú en el medio el tinglado y como un capullo que recibe hostias por todos lados.
Ayer leí un artículo de psicología que versaba sobre el "Enfado" y así empezaba el dichoso artículo y cito literalmente: En el episodio 1 de la guerra de las galaxias, Yoda le dice a Anakin Skywalter, futuro Darth Vader: "El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro. El miedo llama a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en tí". Y concluye el que escribe el artículo, y así es, cuanto más y más frecuentemente nos enfadamos, más y más profundos miedos albergamos. Y dice de nuevo y ya acabo: "el maestro Jedi nos regala una gran lección de vida".
Bueno que queréis que os diga, que yo soy tan previsible como vosotros y por eso, me he cogido un buen cabreo. Lo primero, es deciros que manda carallo con el tío psicólogo y a éste tío le pagan por éste artículo y apoya sus teorías en el maestro "Jedi", vamos como si el tal Jedi fuera Freud y no sigo largando estopa porque a un farsante así, que le llamen psicólogo, es un insulto a los de su ramo. El tío está claro, que quiere ganar adeptos para que lo lean y saca a la palestra la guerra de las galaxias y hace un rebujado con sus teorías sobre el enfado y todo para decirnos, que enfadarse es malo. Y es malo por varias cosas, según él: porque enfadarse es energía oscura y por tanto mala. Dos, que se debe comprender al tío con quién te enfadas (cosa no siempre posible).Y tres, tienes que saber dominarte y controlarte. Bueno y alguna gilipollez más. O sea que antes de enfadarse debes (de nuevo, enumero): uno, debes pensar en no enfadarte. Dos, tienes hacer un congreso previo con el tío que te vas a cabrear. Tres, tienes que pedirle disculpas porque sentiste la mano negra de la ira. Cuatro, le acabas besando en la boca y para mostrarle todo tu cariño. Y cinco, le pones el culo, para que se quede aún más contento. Así va la psicología, no refuerzan a las personas, al revés, nos hacen ser un guiñapos de trapo que no se alteran ni se enfadan por nada. Entonces no sería más fácil implantar de nuevo la Lobotomía radical y descerebrar al tío problema totalmente y asunto arreglado y esto no os lo dice el maestro Jedi, os lo dice el maestro Bruno que no es maestro ni nada. ¡Tiene cojones la cosa!.
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CÁNTICOS

Y de este día de hoy, poco me va quedando, aunque sean las 5 de la tarde del mes de octubre, siento que casi todo el pescado está vendido. A las 6 tengo un partido de padel y entre pitos y flautas me darán las 8 y media. Después una ducha y ya empiezo a recogerme en mi sala de estar y si cae una peli, entonces ya es la hostia y la rehostia. Hoy es día 3 de octubre y hoy en teoría estaba anunciada abundante lluvia y de momento está nublado y el ambiente está cargado, creo que estamos a un 94% de humedad o sea que estamos como los pececitos debajo del agua y boqueando por las agallas. Yo de vez en cuando sobornaría al hombre del tiempo y nada ya de que en Galicia siempre llueve, para Galicia les mandamos está humedad húmeda y para Menorca que venga la lluvia, es sólo cuestión de intercambios culturales pero sin esta humedad tan cruel y aterradora (dicen, que para eso es una isla totalmente rodeada de mar).
Y ya puestos en plan intercambios, yo os mando desde aquí un lote de sardanas (que no son menorquinas pero que nos caen muy cerca) y otro lote de cánticos y bailes menorquines y así sabréis lo es sufrir en vida. Y es que con la sardana yo no puedo y no puedo por el ánimo que me da ese baile, vamos que cuando lo escuchas y los ves dando esos pasos tan animados, te dan ganas de ponerte a echar cohetes y por rezumar tanta alegría. Y los cánticos menorquines otro tanto, parece que está cantando una cuadrilla de la funeraria y despidiendo a un muerto imaginario. Claro que en todos los sitios cuecen habas y ya sé que los gallegos, mandariáis un buen lote de canciones populares: un "oliñas veñén", un "negra sombra", que su nombre ya lo dice todo y todo el repertorio de Amancio Prada con sus cánticos basados en el poemario de Rosalía Castro, que para mí ella no era tan triste, pero el Amancio ya se encargó de que lo pareciera. Ah¡¡ y las "cántigas de escarnio de maldicer", con letra de Alfonso XIII y alguna más que ahora se me escapa. Que por cierto si un día si queréis llorar en grupo y a lágrima viva, invitar al Amancio Prada de los cojones a que os cante. Os juro que lloraréis como nunca en vuestra habéis llorado, os lo digo yo, que ya pasé por ello.
Los andaluces también tienen las suyas, pero sobre todo y con las que siempre vomito y por cojones, es con las Sevillanas de marras y antes que tener que escucharlas, prefiero que me torture la Santa Inquisión. Sus cascabeles o como se llamen y las letras son de una simpleza que raya con la peor de las torturas y encima le ponen ese tono alegre forzado, cuando en realidad yo me pongo mustio y hasta las flores de mi casa pochean tanto o más que yo. Tengo que decir sinceramente, que en general con los cánticos llamados populares, yo no puedo y seré muy clasista y todo lo que se quiera, pero ante todo debo ser sincero.
Y reconozco que a lo mejor me paso, pues seguro que algo, pero de todos modos digo yo, que algo se podría salvar de la quema, pero yo no voy a ser el guapo de escucharlo todo, para seleccionar lo que vale o no vale. Yo de momento prefiero no tener que escucharlo y antes de morirme os aseguro y os juro, que escucharé una canción populachera, supongo que será cuando esté en rigor mortis, porque si es antes y aún puedo mover un solo dedo, juro por mis muertos que mato al que la ponga o la cante. ¡Así es la vida! y sirva como consuelo, que siempre puede ser peor.
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¿HÉROES?


Demostrado queda, no somos nadie o somos demasiada poquita cosa en medio de este hermoso y complejo universo. Somos motas de polvo o finas gotas de lluvia o somos las dos cosas, motas de polvo bajo la lluvia. Pero de ahí, no pasamos y aunque pensamos que a lo largo de nuestra vida vamos a ser héroes, que como mínimo, van a salvar el mundo...pues yo os digo que la realidad nos muestra totalmente lo contrario y como mucho llegaremos a ser héroes de cuento o de película o de pacotilla.
Los héroes son de otra pasta muy distinta. Cuando sus músculos se tensan el mundo empieza a temblar. Sólo con su mirar pueden atravesar paredes y muros y continentes enteros y hasta mundos paralelos instalados en el más allá. Con un soplido que salga de su boca, pueden crear temporales y ciclones. Con un estornudo, crean lluvia de estrellas y meteoritos. Si se ponen a cantar, nos reventarán los tímpanos. Y cuando silban, las ratas salen de las alcantarillas y huyen para buscarse la vida en otro lugar.
Los héroes antes fueron hombres y mujeres, pero lo fueron hace tantos siglos, que por el camino (diferente al nuestro), han tenido algún que otro salto cualitativo...que poco a poco los han convertido en semidioses o en dioses. Lo nuestro ha sido más progresivo, más poquito a poco y tranquilamente. El de ellos, ha sido bestial en todos los sentidos y han evolucionado, como sacudidos por grandes e inmensas ondas expansivas que los han hecho enormes y grandiosos.
Pero me temo que al final, todo da igual y da lo mismo ser pequeñas y diminutas motas de polvo bajo la lluvia, que ser semidioses o dioses con extraordinarios poderes...porque en definitiva, no existe lo infinito y tarde o temprano todos nos iremos muriendo. Hasta los dioses se mueren y acabarán por desaparecer.
















Demostrado queda, no somos nadie o somos demasiada poquita cosa en medio de este hermoso y complejo universo. Somos motas de polvo o finas gotas de lluvia o somos las dos cosas, motas de polvo bajo la lluvia. Pero de ahí, no pasamos y aunque pensamos que a lo largo de nuestra vida vamos a ser héroes, que como mínimo, van a salvar el mundo...pues yo os digo que la realidad nos muestra totalmente lo contrario y como mucho llegaremos a ser héroes de cuento o de película o de pacotilla.
Los héroes son de otra pasta muy distinta. Cuando sus músculos se tensan el mundo empieza a temblar. Sólo con su mirar pueden atravesar paredes y muros y continentes enteros y hasta mundos paralelos instalados en el más allá. Con un soplido que salga de su boca, pueden crear temporales y ciclones. Con un estornudo, crean lluvia de estrellas y meteoritos. Si se ponen a cantar, nos reventarán los tímpanos. Y cuando silban, las ratas salen de las alcantarillas y huyen para buscarse la vida en otro lugar.
Los héroes antes fueron hombres y mujeres, pero lo fueron hace tantos siglos, que por el camino (diferente al nuestro), han tenido algún que otro salto cualitativo...que poco a poco los han convertido en semidioses o en dioses. Lo nuestro ha sido más progresivo, más poquito a poco y tranquilamente. El de ellos, ha sido bestial en todos los sentidos y han evolucionado, como sacudidos por grandes e inmensas ondas expansivas que los han hecho enormes y grandiosos.
Pero me temo que al final, todo da igual y da lo mismo ser pequeñas y diminutas motas de polvo bajo la lluvia, que ser semidioses o dioses con extraordinarios poderes...porque en definitiva, no existe lo infinito y tarde o temprano todos nos iremos muriendo. Hasta los dioses se mueren y desaparecen.

BALNEARIOS


El viernes fuí al médico y me aconsejó que me tomara un descanso y yo lo que me diga mi médico, lo cumplo a rajatabla. Así que durante unos días me voy a tomar unas vacaciones terapéuticas, parecidas a las que se tomaban antiguamente, cuando uno se iba a los Balnearios. Y hablando de Balnearios, como los echo de menos y es que debían ser declarados una de las maravillas de la tierra y patrimonio mundial. Es otro mundo, es otra historia, es la otra cara del universo, porque sólo poner un pie en uno de ellos (por supuesto, no en todos), el mundo cambia de perspectiva totalmente. El ruído del agua de fuentes y ríos, los bosques espesos y frondosos, la humedad del ambiente y los edificios que los albergan, hacen de los Balnearios un espacio especial y alucinante.
Yo me acuerdo muy especialmente de un Balneario de Portugal y por dos cosas: una, porque acababa de enamorme como un piojo se enamora de un pelo y el otro, porque era un Balneario de película. El hotel era colonial estilo inglés, techos y puertas altísimas y todo, absolutamente todo de maderas nobles, era creo que el "Hotel Palace de Curía". El Balneario en sí, no era gran cosa, pero tenía ese aire decadente que da el ser antiguo y un poquito descuidado pero que aún así y todo, se mantiene en pie. Otra pasada, era el jardín y el bosque, que lo albergaba, había una variedad de árboles impresionante y plantas indescriptiblemente bellas ¡joder!, por haber, hasta había viñas. Claro que me diréis, que como estaba enamorado, yo veía con otros ojos, pue seguramente tendréis razón, pero mis recuerdos me dicen eso y no lo contrario. Ese Balneario existe y está cerca de Coimbra y el sitio se llama Curía, a 10 o 12 km. de Coimbra. (Os adjunto una foto que he encontrado, aunque ahora lo veo como más lavado de cara, pero bueno, sirve para hacerse una idea). .
Después ví algunos Balnearios más por fuera y me quedé con las ganas de visitarlos proximamente y han pasado años y aún no pude cumplir mi sueño. Me gustaron, así por fuera, el Balneario de Mondariz (Pontevedra) y el de Caldas de Reis (los dos de mi Galicia natal). Y los dos, por el mismo motivo, por la preciosidad de ríos que los atravesaban, por el bosque que los rodeaba y por todo su entorno e incluído el edificio viejo y un poco enfermo, pero yo parto y opino, que un balneario para que sea considerado como tal, debe tener ese aire señorial y decadente, sino no sería un Balneario, sería un edificio al lado de un rio.
He estado en otros Balnearios, pero en realidad fueron decepcionantes, pues no cumplían casi ninguno de mis requisitos, uno en la provincia de Cáceres y otro en la Alpujarra granadina, el de Lanjarón, que por cierto menuda mierda de Balneario. Aparte que nos tocó en temporada del Imserso y eso sí que es una tortura china. Sus broncas y peleas contínuas del yo estoy antes y guárdame el sitio y no me los has guardado y no me empujes y no tardéis tanto que me estoy cagando o me estoy meando. Yo entendí de aquellas, que un balneario no está hecho para un mogollón de viejos egoístas y malcriados, un balneario está hecho para que vayan los viejos y no tan viejos, de uno en uno y respetando a los demás. Aparte que es como todo, hay viejos como jóvenes que les gusta y por tanto lo disfrutan, pero en plan tribu ni jóvenes ni viejos, pues muchos van porque es casi por la cara y no tienen otro sitio donde caerse muertos y por tanto van con los cables cruzados y dispuestos a comerse el mundo y porque en el fondo saben que hoy o mañana se pueden morir.
Bueno a lo que iba, nos sirvió para dejarlo inmediatamente y dedicarnos a conocer la Alpujarra, que ésta sí que mereció la pena. Es más para mí fue un descubrimiento que no esperaba encontrar a los pies de Sierra Nevada. Montañas escabrosas, valles profundos, castaños a montones, arquitectura típica de la zona, muchos jipis reciclados, que por supuesto ahora, vendían cerámica y ahora estaban medio montados. Había una mezcla cultural de cagarte y eso era lo bonito, que allí en esa zona perdida del mundo, se diera esa riqueza cultural (paisanos, jipis reciclados, algún jipi que seguía extraviado, monjes budistas, cabras montesas, vacas lecheras y muchas y demasiadas ovejas descarriadas). Porqué se me olvidaba reseñar el vestigio de cultura oriental, el monasterio budista de la Alpujarra, situado en el pico más alto y en el sitio más apartado, para poder reflexionar mejor sobre la mierda de mundo que tenemos y supongo que para estar más cerca del cielo. Y yo creo, que el cielo estaba más cerca en las Alpujarras.





Es triste comprobar

 Es triste comprobar como me gana la noche me domina, me esclaviza me dice, hoy no te preocupes que te irás pronto a la cama y dan las 2 de ...