HAY ALGO DETRÁS...

 No sé... hay algo detrás,
hay algo detrás de mí, 
detrás de tí, 
detrás de todos nosotros.
Hay algo innombrable, 
algo que sabe a poco,
que huele a gas,
que a veces, sabe a gloria...(pocas),
y que en otras, sabe a derrota...(muchas),
pero su mezcla resulta ser deliciosa,
un poco de gloria y mucha derrota,
y ¡zas!, sale mi historia.


 




LO ASIMÉTRICO...

 Lo asimétrico, 
lo que cojea,
la visión monocular,
la amputación de unos dedos,
todo forma parte de lo imperfecto
o de lo que le falta a un cuerpo perfecto,
para algunos...
son deshechos improductivos,
pero para otros, como yo...
son la asimetría de la vida,
lo impar, 
la unidad única, 
el uno, 
el tres, 
el cinco...
nunca será lo par, 
lo compensado, 
lo equilibrado,
las dos piernas, 
las dos manos...
A mi me gusta lo descompensado, 
lo desequilibrado,
lo imperfecto...
estoy harto de tanta perfección,
de tanta simetría, 
de tanto equilibrio emocional,
quiero la unidad imperfecta,
quiero la asimetría del todo,
y en libertad, poder amar los defectos.


 




¡UN VENDEDOR DE BONDAD!

 Un Domingo más en nuestra existencia, para algunos penosa existencia y para otros, maravillosa existencia y para otros algunos, ni fu ni fa, les da igual que llueva o que haga sol, les da igual una fiesta o un funeral y ¿porqué?. Pues porqué primero, les da igual todo. Porque segundo, están hechos de materia amorfa y sin sustancia, son de plástico refinado. Porque tercero, su cerebro no está hecho para pensar, ni para dilucidar...simplemente pasa que las ideas entran y salen sin dejar sustancia ni poso en esa telaraña neuronal. Y suele ocurrir que estos especímenes presentan una sonrisa bobalicona y presidida por la bondad en su grado más extremo y digas lo que le digas, van a seguir sonriendo, da igual que le llames hijo de puta o que le digas que le quieres hasta la médula y porque acompañarán su sonrisa con una bajada de párpados que indica que hagas lo que hagas estarás igualmente perdonado.

Como si fueran santos santificados y porque piensan que son inmunes al mal. Y su maldad está en su puta bondad, en su exceso babosillo de bondad, en su mal interpretada bondad infinita. No saben decir no, pero tampoco saben decir sí, porque ellos no contestan y solo sonríen y como si te estuvieran perdonando la vida. ¡Cabrón!...le espetas a la cara y te contesta con una sonrisa bobalicona llena de más bondad y con ese aire de perdonavidas y con esa caída de pestañas que indica que por dentro se están diciendo: ¡pobrecito!. Claro que el día en que estallen, arderá Roma y Constantinopla, temblarán la Tierra y los Cielos y las mares se cubrirán de interminables tsunamis.

Por eso a veces hacen advertencias: "tú me ves así, pero si exploto seré otro u otra". Véis, tanta sonrisa bobalicona, tanto pestañeo imbécil y sin sentido, tanto pasar la mano por el hombro ajeno y tantos y tantos besos de plástico compasivos, tienen o traerán sus consecuencias. Yo de los demasiado buenos, me fío muy poco, pero de los que rezuman bondad por todos sus poros, no me fío nada de nada y ¿será por alguna vez en mi vida fuí como ellos?, ¡un vendedor de bondad!. Pero, creo que no y que a ese grado nunca he llegado.




ALGUNOS TIEMPOS CORTOS


Yo tenía muchas dudas y ahora, las sigo teniendo solo que ahora están más atenuadas y no me rompen tanto por dentro. Ahora, pienso y muy pocas cosas me pasan por dentro, mejor dicho me pasan muchas cosas por dentro, pero yo me refería a que pensar no me destruye como antes. Ahora pienso y salgo fortalecido y cada pensamiento es un paso hacia lo desconocido y una idea nueva es la luz que me ilumina. Yo de toda la vida, quería ser poeta, pero en mis tiempos más jóvenes me daba vergüenza decirlo y porque sin darme cuenta estaba cortado por un patrón de muy de macho y todo lo sensible me resultaba ser demasiado sensiblero y había que reírse de las personas sensibles y porque sí. Yo recuerdo momentos en mi vida en que tenía abolida la sensibilidad y la debilidad era un tema inabordable y porque no entraba en mi raciocinio esa posibilidad. Lo débil a la basura y lo fuerte era mi objetivo. Y ahora me pasa al revés y siento vergüenza cuando digo esto de como era yo de bestia en ciertos momentos de mi vida. Tampoco es que mi época de supermacho, fuera un período muy largo y porque nunca fue una década ni siquiera unos pocos años, fuí macho a ratos, a meses y a fines de semana.

No recuerdo que en esos momentos me sintiera bien conmigo mismo. Ni siquiera me reivindicaba y yo sabía y lo sabía perfectamente, que estaba ejerciendo de payaso y de hacer el ridículo. Uno no puede levantar bandera ante esa inmundicia y por eso en esos pequeños momentos o ratos, era el más mudo de la tribu. Pasar desapercibido, era mi lema de andar por la vida. Quizá fueron de los peores momentos que pasé en mi puta vida y claro y a continuación de ellos, salía rebotado y me esforzaba hasta el delirio por ser el más guai y el más enrollado. Pero era efecto rebote al cien por cien. Tuvieron que pasar años y años y penas y más penas y subidas y grandes bajadas y entonces, empecé de nuevo a ser consciente de que me estaba instalando en otra época mucho más humana y más sensible y lo de la poesía fue consecuencia de todo ese proceso.

Bueno, también influyó que hubiera pasado por el loquero (estuve dos veces y un mes de cada vez) y eso me obligó a indagar en mi pasado y a poner todas las cartas sobre la mesa. Me acuerdo de mis procesos mentales y de como me esforzaba en llegar hasta el fondo de las cosas. Y cuando has tocado fondo ya sabes perfectamente hasta donde puedes llegar y porque detrás de ese profundo fondo de ciénaga, solo está el posible suicidio. Y yo de suicidarme nunca quise saber del tema y cuando llegaba a pensar en esa posibilidad, se me ponían los pelos de punta. Algunas malas lenguas le llaman ser un cobarde y entonces yo soy el más cobarde de todos, pero como cobarde que soy tengo que decir que gracias a ello, sigo vivito y coleando. Y eso es de agradecer y mucho.























UN DÍA...

Un día encontraré las palabras justas y adecuadas

y serán éstas

¡no tengo más que decir!.












CLARO QUE...


 Claro que después existe el que siempre se queja de su existencia y no se corta ante nadie y te lo dice y te lo transmite y te lo repite con tanta insistencia, que cuando te habla ya no le escuchas y porque ante su voz tu pones tu alarma a funcionar y que no parará de sonar hasta que el menda no se calla de una puta vez por todas. Hay gente que ha nacido para exasperar a los demás y cumplen su puto papel a la perfección. Y le dices algo y para ver si así, les paras los pies y no se enteran o hacen que no se enteran y siguen con la persistencia de un martillo pilón. Le vuelves a decir algo más y ésta vez, ya vas más al grano y empieza a darte igual las consecuencias de lo que le estás diciendo, pero nada, sigue su insistencia en su puto discursito. Entonces, solo te queda la última bala de la recámara, la cual disparas entre una ceja y la otra y para asegurarte de que se quedará mudo por los siglos de los siglos y amén. Pero dentro de su cerebro podrido le brota una nueva idea, que es la de contarte lo que le pasa y estando más muerto que vivo, el menda sigue contando su rollo patatero.

Única solución que tiene el tema problema, irte, escaparte, huír despavorido, fugarte, esconderte, camuflarte y entrar en modo mudo y silencioso. Vamos, desaparecer del mapa y meterte a monje beneditino. Hay voces que te persiguen durante toda tu vida y hay palabras que te resuenan dentro de la cabeza como si fueran campanas al vuelo. Hay individuos que de insoportables que son, te penetran hasta por los sueños y de repente, te los encuentra subidos sobre tu espalda y dándote por el culo. Yo no apoyo la pena de muerte, ni la apoyaré nunca, pero en casos como estos, la cosa me hace pensar demasiado en ello. Y ¿quién fue el inventor de la tortura?, pues uno de estos individuos y que oficialmente se encuentran en estado de procreación y porque de cada vez, hay más individuos de esta especie o secta satánica. Quién me diera a mí, que estuvieran en estado de extinción, aunque habría que ver el todo al completo y en consecuencia, al estar en estado de extinción estarían protegidos.

Hoy te quitas a uno de encima y mañana te encuentras a otro o bueno y peor, por la mañana te has quitado a uno y por la tarde te aparece otro. Y ya digo, que si nos les das cancha, esperan a que llegue la noche y cuando estás profundamente dormido, se cuelan en tu cama y te empiezar a dar por culo. Y una vez penetrado, ya no hay marcha atrás y simplemente has dejado de ser virgen y como mucho le podrás indicar que tienes un tubo o tarro de vaselina encima de la mesilla y para que no te escarellen del todo la almorrana de la que padeces. Y como diría el otro, a gozar del viaje pero por favor, en modo silencio.























disfrazado de don nadie


 Como decía el otro, si no sabes sobre lo que escribir, no escribas. Si no sabes amar, no ames. Si no sabes hablar, no hables y así hasta el infinito y más allá. Pero resulta que si quiero escribir sobre algo, sobre lo que sea y sin tener que pedir permiso a nadie. Acabo de venir de desayunar y mientras saboreaba un rico café con leche, oigo la voz de una tía pidiendo una cerveza y esa voz me suena y esa voz me hace rechinar los dientes. Y miro disimuladamente, esa voz aguardientosa coincide con la cara que le había colocado. La miro, me mira y por supuesto, no nos decimos nada. Yo no tengo ningún placer por saludarla y ella al parecer, tampoco. Ella, huye de mí y porque sabe que yo conozco su lado más oscuro y en cambio de decir aquí estoy y ¿¡que pasa!?, pues ha elegido el intentar pasar desapercibida. Y como no digo ningún nombre, ni doy más pistas, supongo yo que podré hablar de ella.

Ella es celadora o auxiliar en el único hospital de esta isla y yo como hago trabajo de médico de calle (es mi trabajo), la tuve que atender varias veces y siempre por el mismo tema, por intento de suicidio. Alguna vez fue con un mezcladillo de alcohol y pastillas y otras veces por lo mismo más unas aparentes ganas de suicidarse que como se puede ver, que nunca ha cumplido. Que si sus hijos, que ya no la necesitan, que pasa de ellos pero se pasa todo el tiempo hablando de ellos, que la vida es muy puta, que no merece la pena seguir existiendo, que entonces le digo y por su amenaza de suicidio, que se venga conmigo al hospital, pero entonces se pone en plan defensivo y me dice que no, que por favor, que me lo ruega y porque ella trabaja en ese único hospital. Entonces, yo me compadezco de ella y además, la entiendo y porque hubo tiempos en que yo no estaba igual pero iba en camino. Y siempre acabamos acompañándola a su santa casa  y para que durmiera de una puta vez la mona.

Pero oye, al día siguiente me ve y ni me saluda. Cosa que para mí es inexplicable. Pero bueno, a mí no se me va la vida con este tema y por tanto, si ella no quiere saludarme pues yo tampoco lo hago. Yo le debo de recordar al lado peor de ella y ella lo sabe y también sabe que nos volveremos a ver en otra noche loca de alcohol, coca, pastillas y todo lo que le pongan por delante y claro en ese espectáculo tan dantesco no puede faltar su principal argumento de su obra, su amenaza de suicidio. La última vez, estaba dentro de un coche con los cristales cerrados y con una ridícula manguera que iba desde el tubo de escape hasta la parte interior de su coche, pero ete aquí que la manguera era estrecha y bailaba un vals dentro del tubo de escape y por tanto, casi no llevaba gas envenenado al interior del coche. Y pasó lo de siempre, que por favor no la llevara al hospital, que se iba a portar bien, que en el fondo no quería morir y bla, bla, blá. Al día siguiente me volvió a ignorar. Pero a fuerza de ser sincero, tengo que decir que hay un cierto placer en que algunas personas me ignoren y este caso es uno de ellos. Ante ella prefiero ser transparente y traslúcido y si para ello, me tengo que vestir de don nadie, pues encantado de tener que hacerlo. Se estaba ganando estas palabras y letras y desde hace demasiado tiempo.
















MAR MEDITERRÁNEO (Sophia de Mello)

“Los que avanzan de frente hacia la mar
y en ella entierran como un agudo acero
la negra proa de sus barcos
viven de luz de luna y poco pan”


























Cristina Peri Rossi


 Me gustaría

poder decirte:

Ven cuando quieras,

te estaré esperando.

Los barcos son así

son así los muelles

y los viajeros.

Te lo juro

me gustaría

poder decirte:

La nave que emprendimos

nos estará esperando

los días pasados

son como si no hubieran pasado nunca

las calles recorridas

están en el mismo lugar

las plazas

las fuentes

los árboles

cosas de la imaginación

cosas de la evocación

cosas de la nostalgia.

Me gustaría poder decirte:

Esta mañana llueve,

te estaré esperando

como si nada hubiera pasado nunca

como si Pinochet no hubiera asaltado la Casa de la Moneda

como si te hubieras ido hace solo media hora

a comprar tabaco.

Me gustaría poder decirte:

La vida está muy cara

pero los atardeceres siguen siendo rosa

hay niñas que quisieran ser palomas

pero deben ir al colegio

palomas que tienen tu gracia al despertar

tu gracia dormida

que es una gracia que no conocen

más que los que te vieron dormida una noche de verano

durante seis años

como yo.

Pero seguramente el hecho

de haberte visto dormida todas las noches de seis años

justamente me impide decirte:

Ven cuando quieras,

te estaré esperando

y seguramente

haberte visto dormida todas las noches de seis años te impide

volver al banco vacío

a la casa abandonada

al barco hundido.

Aunque sepas oscuramente

en las noches de invierno y de verano

que te estaré esperando

como si todas las cosas del mundo

ya nos hubieran pasado para siempre.Todas las reacciones:













 

SOFLAMAS


Intento escribir soflamas que ardan en el aire
y que a su vez,
derritan nuestros delicados sentimientos.
Soflamas de amor incomprendido
o sin amor y porque a veces no merece la pena.
Soflamas al viento en un día de crudo invierno.
Soflamas de calor de chimenea
y de nieve recién cuajada tras la ventana.
Soflamas de luna de miel bajo la lluvia
y a la espera de una hechicera que la ponga en pelotas.
Me gusta la lluvia
me encanta la magia de lo mágico
y si pudiera
a la luna la sentaría a mi vera.























QUERIDAS Y QUERIDOS

Queridas y queridos
yo os podría contar una preciosa historia de amor,
pero va a ser que no...
porque no me apetece
porque estoy del amor hasta el occipucio
y porque es un tema demasiado sobado y trasnochado...
Prefiero hablaros
del verano,
del calor soporífero de éste mes de Julio,
de mis profusos sudores,
de que estoy y sigo vivo
gracias a mi aire acondicionado
y en consecuencia,
por eso no salgo de mi cueva.
Vivo encerrado entre éstas cuatro paredes
me alimento de moscas y arañas
y hasta hay mañanas,
me como mis propias legañas
y alguna mala hierba que crece en mi pequeño jardín.
Me ducho,
cago,
como y ceno
salgo a comprar lo mínimo e imprescindible
y vuelvo corriendo
para encerrarme de nuevo entre mis adoradas rejas.
En fin
que de amor no os voy hablar
y porque ¿cómo decirlo?
en éste tema todo está hablado y todo está dicho.
Todas las reaccio






















¿CULPABLE?

 

Cuando alguien desparece y ya sea del mapa o del mundo en que vivimos, en teoría se debía crear un vacío dentro de nosotros y digo en teoría, porque no siempre se produce. Por lo menos es lo que a mí me pasa y no entro en que esté bien o que esté mal y porque, como decirlo, si algo o alguien te deja en un estado anodino y neutro, será por algo. Porque a lo mejor desde antes, no era como tú pensabas que así tenía que ser y era otra persona que hasta ese mismo momento no bajó del pedestal que tú mismo le habías construído. Hay personas que idealizas, que las haces a tu propia medida, que las incluyes dentro de tus amistades y un día te das cuenta, que no pasan a ser tus enemigos, pero sí que las colocas en tierra de nadie. De la amistad pasan a la indiferencia y en suspiro o en una triste mirada y porque es muy triste pasar de la amistad a la indiferencia. A veces, no hacen falta grandes hechos llenos de maldad, para situar a alguien donde siempre debió estar desde siempre. Claro que si después tiras del hilo de la memoria, siempre te encuentras con antecedentes de su maldad escondida, hay hechos y contrahechos, hay malas contestaciones, hay desprecios, hay malas ideas que iban dirigidas a tu persona, hay risas a tu espalda y hay demasiadas malas ondas que en su momento y por el motivo que fuera, no le diste la importancia que realmente tenían.

Y claro, cuando te metes el gran batacazo con esa persona, pasa que por supuesto no querrás saber más de ella. Pero como hasta este momento nunca le habías dicho nada, se lleva la sorpresa, de lo que para tí aquella falsa amistad, de que se ha ido a la mierda. Y como no todo se puede explicar y como además, no quieres hacer daño gratuitamente más del que has hecho y porque a veces, es imposible de explicar algunas cosas en este mundo y puede que en el otro, pues decides cortar por lo sano o por lo insano. La culpa, si hay culpa en este mundo de dios, la tiene el haberme callado todo ese montón de pequeños y malos detalles, que en realidad se fueron sumando o multiplicando. De repente llega un día en que todo explota y aquella amistad idealizada y construída a tu medida (porque esto también va de egos), se deshace como un castillo de naipes. Tú, esto lo entiendes y porque te está pasando a tí, pero a lo mejor la otra persona, no entiende nada y porque para ella nada había cambiado.

Tener las palabras justas para dar una mala noticia de este tipo, es muy difícil de conseguir. Además, todo esto nunca será justo y porque el momento en que lo debiste decir ha pasado y por eso no es justo que años después, vengas tú con rollos que han pasado hace 20 años. No, no es justo, pero es lo que hay. Consejo, no te guardes nada y pase lo que pase dílo todo. Aunque no es el caso, pues 20 años después es cuando me he dado cuenta que me había callado un millón  de cosas y no antes y en su debido momento. Pero bueno, si tiene que haber algún culpable, soy yo el mejor candidato. Soy culpable y lo siento mucho. Creo que he sido culpable muchas veces en mi vida y en casi todas la cobardía cobarde estaba detrás.



















Joan Margarit

 

“Aunque nunca sabré cuál de mis rostros
escogerás un día al recordarme,
he sentido de pronto que tú y yo, sin caricias,
hemos sobrevivido a un abandono.”






















ESCALERAS QUE LLEGUEN AL CIELO

Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...