HAY ALGO DETRÁS...
LO ASIMÉTRICO...
¡UN VENDEDOR DE BONDAD!
Como si fueran santos santificados y porque piensan que son inmunes al mal. Y su maldad está en su puta bondad, en su exceso babosillo de bondad, en su mal interpretada bondad infinita. No saben decir no, pero tampoco saben decir sí, porque ellos no contestan y solo sonríen y como si te estuvieran perdonando la vida. ¡Cabrón!...le espetas a la cara y te contesta con una sonrisa bobalicona llena de más bondad y con ese aire de perdonavidas y con esa caída de pestañas que indica que por dentro se están diciendo: ¡pobrecito!. Claro que el día en que estallen, arderá Roma y Constantinopla, temblarán la Tierra y los Cielos y las mares se cubrirán de interminables tsunamis.
Por eso a veces hacen advertencias: "tú me ves así, pero si exploto seré otro u otra". Véis, tanta sonrisa bobalicona, tanto pestañeo imbécil y sin sentido, tanto pasar la mano por el hombro ajeno y tantos y tantos besos de plástico compasivos, tienen o traerán sus consecuencias. Yo de los demasiado buenos, me fío muy poco, pero de los que rezuman bondad por todos sus poros, no me fío nada de nada y ¿será por alguna vez en mi vida fuí como ellos?, ¡un vendedor de bondad!. Pero, creo que no y que a ese grado nunca he llegado.
ALGUNOS TIEMPOS CORTOS
CLARO QUE...
Claro que después existe el que siempre se queja de su existencia y no se corta ante nadie y te lo dice y te lo transmite y te lo repite con tanta insistencia, que cuando te habla ya no le escuchas y porque ante su voz tu pones tu alarma a funcionar y que no parará de sonar hasta que el menda no se calla de una puta vez por todas. Hay gente que ha nacido para exasperar a los demás y cumplen su puto papel a la perfección. Y le dices algo y para ver si así, les paras los pies y no se enteran o hacen que no se enteran y siguen con la persistencia de un martillo pilón. Le vuelves a decir algo más y ésta vez, ya vas más al grano y empieza a darte igual las consecuencias de lo que le estás diciendo, pero nada, sigue su insistencia en su puto discursito. Entonces, solo te queda la última bala de la recámara, la cual disparas entre una ceja y la otra y para asegurarte de que se quedará mudo por los siglos de los siglos y amén. Pero dentro de su cerebro podrido le brota una nueva idea, que es la de contarte lo que le pasa y estando más muerto que vivo, el menda sigue contando su rollo patatero.
Única solución que tiene el tema problema, irte, escaparte, huír despavorido, fugarte, esconderte, camuflarte y entrar en modo mudo y silencioso. Vamos, desaparecer del mapa y meterte a monje beneditino. Hay voces que te persiguen durante toda tu vida y hay palabras que te resuenan dentro de la cabeza como si fueran campanas al vuelo. Hay individuos que de insoportables que son, te penetran hasta por los sueños y de repente, te los encuentra subidos sobre tu espalda y dándote por el culo. Yo no apoyo la pena de muerte, ni la apoyaré nunca, pero en casos como estos, la cosa me hace pensar demasiado en ello. Y ¿quién fue el inventor de la tortura?, pues uno de estos individuos y que oficialmente se encuentran en estado de procreación y porque de cada vez, hay más individuos de esta especie o secta satánica. Quién me diera a mí, que estuvieran en estado de extinción, aunque habría que ver el todo al completo y en consecuencia, al estar en estado de extinción estarían protegidos.
Hoy te quitas a uno de encima y mañana te encuentras a otro o bueno y peor, por la mañana te has quitado a uno y por la tarde te aparece otro. Y ya digo, que si nos les das cancha, esperan a que llegue la noche y cuando estás profundamente dormido, se cuelan en tu cama y te empiezar a dar por culo. Y una vez penetrado, ya no hay marcha atrás y simplemente has dejado de ser virgen y como mucho le podrás indicar que tienes un tubo o tarro de vaselina encima de la mesilla y para que no te escarellen del todo la almorrana de la que padeces. Y como diría el otro, a gozar del viaje pero por favor, en modo silencio.
disfrazado de don nadie
Como decía el otro, si no sabes sobre lo que escribir, no escribas. Si no sabes amar, no ames. Si no sabes hablar, no hables y así hasta el infinito y más allá. Pero resulta que si quiero escribir sobre algo, sobre lo que sea y sin tener que pedir permiso a nadie. Acabo de venir de desayunar y mientras saboreaba un rico café con leche, oigo la voz de una tía pidiendo una cerveza y esa voz me suena y esa voz me hace rechinar los dientes. Y miro disimuladamente, esa voz aguardientosa coincide con la cara que le había colocado. La miro, me mira y por supuesto, no nos decimos nada. Yo no tengo ningún placer por saludarla y ella al parecer, tampoco. Ella, huye de mí y porque sabe que yo conozco su lado más oscuro y en cambio de decir aquí estoy y ¿¡que pasa!?, pues ha elegido el intentar pasar desapercibida. Y como no digo ningún nombre, ni doy más pistas, supongo yo que podré hablar de ella.
Ella es celadora o auxiliar en el único hospital de esta isla y yo como hago trabajo de médico de calle (es mi trabajo), la tuve que atender varias veces y siempre por el mismo tema, por intento de suicidio. Alguna vez fue con un mezcladillo de alcohol y pastillas y otras veces por lo mismo más unas aparentes ganas de suicidarse que como se puede ver, que nunca ha cumplido. Que si sus hijos, que ya no la necesitan, que pasa de ellos pero se pasa todo el tiempo hablando de ellos, que la vida es muy puta, que no merece la pena seguir existiendo, que entonces le digo y por su amenaza de suicidio, que se venga conmigo al hospital, pero entonces se pone en plan defensivo y me dice que no, que por favor, que me lo ruega y porque ella trabaja en ese único hospital. Entonces, yo me compadezco de ella y además, la entiendo y porque hubo tiempos en que yo no estaba igual pero iba en camino. Y siempre acabamos acompañándola a su santa casa y para que durmiera de una puta vez la mona.
Pero oye, al día siguiente me ve y ni me saluda. Cosa que para mí es inexplicable. Pero bueno, a mí no se me va la vida con este tema y por tanto, si ella no quiere saludarme pues yo tampoco lo hago. Yo le debo de recordar al lado peor de ella y ella lo sabe y también sabe que nos volveremos a ver en otra noche loca de alcohol, coca, pastillas y todo lo que le pongan por delante y claro en ese espectáculo tan dantesco no puede faltar su principal argumento de su obra, su amenaza de suicidio. La última vez, estaba dentro de un coche con los cristales cerrados y con una ridícula manguera que iba desde el tubo de escape hasta la parte interior de su coche, pero ete aquí que la manguera era estrecha y bailaba un vals dentro del tubo de escape y por tanto, casi no llevaba gas envenenado al interior del coche. Y pasó lo de siempre, que por favor no la llevara al hospital, que se iba a portar bien, que en el fondo no quería morir y bla, bla, blá. Al día siguiente me volvió a ignorar. Pero a fuerza de ser sincero, tengo que decir que hay un cierto placer en que algunas personas me ignoren y este caso es uno de ellos. Ante ella prefiero ser transparente y traslúcido y si para ello, me tengo que vestir de don nadie, pues encantado de tener que hacerlo. Se estaba ganando estas palabras y letras y desde hace demasiado tiempo.
Cristina Peri Rossi
Me gustaría
poder decirte:
Ven cuando quieras,
te estaré esperando.
Los barcos son así
y los viajeros.
Te lo juro
me gustaría
poder decirte:
La nave que emprendimos
nos estará esperando
los días pasados
son como si no hubieran pasado nunca
las calles recorridas
están en el mismo lugar
las plazas
las fuentes
los árboles
cosas de la imaginación
cosas de la evocación
cosas de la nostalgia.
Me gustaría poder decirte:
Esta mañana llueve,
te estaré esperando
como si nada hubiera pasado nunca
como si Pinochet no hubiera asaltado la Casa de la Moneda
como si te hubieras ido hace solo media hora
a comprar tabaco.
Me gustaría poder decirte:
La vida está muy cara
pero los atardeceres siguen siendo rosa
hay niñas que quisieran ser palomas
pero deben ir al colegio
palomas que tienen tu gracia al despertar
tu gracia dormida
que es una gracia que no conocen
más que los que te vieron dormida una noche de verano
durante seis años
como yo.
Pero seguramente el hecho
de haberte visto dormida todas las noches de seis años
justamente me impide decirte:
Ven cuando quieras,
te estaré esperando
y seguramente
haberte visto dormida todas las noches de seis años te impide
volver al banco vacío
a la casa abandonada
al barco hundido.
Aunque sepas oscuramente
en las noches de invierno y de verano
que te estaré esperando
como si todas las cosas del mundo
ya nos hubieran pasado para siempre.Todas las reacciones:
SOFLAMAS
QUERIDAS Y QUERIDOS
¿CULPABLE?
Cuando alguien desparece y ya sea del mapa o del mundo en que vivimos, en teoría se debía crear un vacío dentro de nosotros y digo en teoría, porque no siempre se produce. Por lo menos es lo que a mí me pasa y no entro en que esté bien o que esté mal y porque, como decirlo, si algo o alguien te deja en un estado anodino y neutro, será por algo. Porque a lo mejor desde antes, no era como tú pensabas que así tenía que ser y era otra persona que hasta ese mismo momento no bajó del pedestal que tú mismo le habías construído. Hay personas que idealizas, que las haces a tu propia medida, que las incluyes dentro de tus amistades y un día te das cuenta, que no pasan a ser tus enemigos, pero sí que las colocas en tierra de nadie. De la amistad pasan a la indiferencia y en suspiro o en una triste mirada y porque es muy triste pasar de la amistad a la indiferencia. A veces, no hacen falta grandes hechos llenos de maldad, para situar a alguien donde siempre debió estar desde siempre. Claro que si después tiras del hilo de la memoria, siempre te encuentras con antecedentes de su maldad escondida, hay hechos y contrahechos, hay malas contestaciones, hay desprecios, hay malas ideas que iban dirigidas a tu persona, hay risas a tu espalda y hay demasiadas malas ondas que en su momento y por el motivo que fuera, no le diste la importancia que realmente tenían.
Y claro, cuando te metes el gran batacazo con esa persona, pasa que por supuesto no querrás saber más de ella. Pero como hasta este momento nunca le habías dicho nada, se lleva la sorpresa, de lo que para tí aquella falsa amistad, de que se ha ido a la mierda. Y como no todo se puede explicar y como además, no quieres hacer daño gratuitamente más del que has hecho y porque a veces, es imposible de explicar algunas cosas en este mundo y puede que en el otro, pues decides cortar por lo sano o por lo insano. La culpa, si hay culpa en este mundo de dios, la tiene el haberme callado todo ese montón de pequeños y malos detalles, que en realidad se fueron sumando o multiplicando. De repente llega un día en que todo explota y aquella amistad idealizada y construída a tu medida (porque esto también va de egos), se deshace como un castillo de naipes. Tú, esto lo entiendes y porque te está pasando a tí, pero a lo mejor la otra persona, no entiende nada y porque para ella nada había cambiado.
Tener las palabras justas para dar una mala noticia de este tipo, es muy difícil de conseguir. Además, todo esto nunca será justo y porque el momento en que lo debiste decir ha pasado y por eso no es justo que años después, vengas tú con rollos que han pasado hace 20 años. No, no es justo, pero es lo que hay. Consejo, no te guardes nada y pase lo que pase dílo todo. Aunque no es el caso, pues 20 años después es cuando me he dado cuenta que me había callado un millón de cosas y no antes y en su debido momento. Pero bueno, si tiene que haber algún culpable, soy yo el mejor candidato. Soy culpable y lo siento mucho. Creo que he sido culpable muchas veces en mi vida y en casi todas la cobardía cobarde estaba detrás.
Joan Margarit
ESCALERAS QUE LLEGUEN AL CIELO
Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...










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