Puestos así y así y así de esa manera tan insistente que hasta hay veces en que siento como me desbordan mis propios pensamientos y poco a poco la idea inicial, que la tenía clara y que además era la consecuencia de la más pura evidencia, se va convirtiendo en aquello que dice, "de aquellos polvos estos lodos" y entonces no me queda otro remedio que tirar de la cadena del water y decirle adiós a mi gran idea inicial. Y claro después de quedarte con la sensación maravillosa de que has tenido una brillante idea, vienen los desajustes dentro de tu cerebro y se produce un lapsus blanco que no es amable contigo y porque tiene forma de puñal que va asesinando tus pequeñas neuronas que están en crecimiento. Sí, hay veces que me desgarro por dentro y aunque intente seguir siendo buena persona, se me hace imposible y cuando digo imposible, es que realmente se me hace imposible . En ésta vida y en cualquier otra, hay imposibles y que cuando estás en la edad del pavo puedes llegar a pensar lo contrario, que no hay imposibles que se te puedan poner por delante. El subidón hormonal de esa etapa vital es cuando menos que alucinante y lo mismo te da por echarte más pajas que un mono o de entrar en depresión por una absoluta tontería que en otra etapa de tu vida no le das ni la mínima importancia. Claro que las depres (en mi caso) a esa edad duran muy poco y al dís siguiente pasas del fondo de un agujero negro a la más brillante de las estrellas y porque hay tantas cosas por ver y por aprender, que hasta alucinar se te queda pequeño. Yo fuí más feliz en mi infancia que en adolescencia, pero porque de pequeño era feliz con un grillo en la mano o viendo el simple vuelo de un pájaro o escuchando el sonido del mar y en mi adolescencia también apreciaba estas cosas, pero al mismo tiempo me iba preguntando otras distintas y dentro de mi cabeza se formaba un nudo de cosas presentes y otras que tenía que por hacer y que aún no alcanzaba a comprender y hasta a veces entraba en un estado confusional importante que me hacían callar durante un tiempo, a veces laro y a veces corto.
Pensativo me decían, eres un tío muy pensativo y en realidad lo era y por eso me gustaba hablar lo justo e ir directamente al grano de la cuestión. Ahora me vuelve a pasar lo mismo, sólo que soy menos radical en éste asunto tan sensible. Ahora, me gusta estar sólo pero también disfruto de momentos compartidos y lo que no me gusta es sentirme forzado a estar con alguien o con muchos que me brindan su compañía, pero yo (tío raro y extraño) tengo mis momentos de estar o no, con alguien. Si me siento forzado, me voy a tomar por culo. Ahora y dada mi edad no me corto nada, ahora bien si lo puedo hacer educadamente, mejor que mejor. Como podéis ver, también soy mentiroso y hablo de mí como si fuera un tío sopesado, correcto y educado y cuando soy todo lo contrario y mi punto más positivo es que soy todo eso pero a la vez soy un tío considero o sea valoro a la otra persona, me pongo en su sitio y si algo no me gusta de ella, se lo digo a la cara y a otra cosa mariposa. El alma se me encoje a veces y se me queda atrapada en la boca de mi estómago. Otras veces se expande como una ola gigante y en algunas otras, ni chicha ni limoná u entonces nada me inquieta ni me preocupa. Me quedo en estado de off y nada perturbará mi anodina existencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario