Al mundo dejémoslo tranquilo
a la vida démosle caña
pongamos por delante los sentimientos
en segunda fila, irían los pensamientos
y en la tercera, estarían los fallos o defectos
y en la última de las últimas filas
situaríamos todo lo depresivo
y lo que no tiene nombre pero que hace daño.
Armas ninguna,
no quiero armas en mi vida
ni fusiles ni bombas en racimo
mis únicas armas y en plan metafórico...
son mis manos y mis palabras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario