No espero que me digas nada
no lo espero y tampoco me importa demasiado.
Una vez que el momento álgido ha pasado
y como así ha sido y así hemos comprobado
casi siempre y por no decir, siempre
toca vivir bajo mínimos con lo puesto y poco más
hay que respirar sin hacer ruído
hay que hablar por signos y señales
y hay que dar pasos mudos
que además no nos llevarán a ninguna parte.
Una vez que has tocado el suelo de nuevo
hay que tener cuidado de no dar pasos en falso
estos deben ser seguros, rápidos y audaces
porque entre paso y paso
siempre hay un precipicio o un charco de arenas movedizas
que si caes por él
serás vomitado al otro lado del mundo.

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