Yo esperaba triunfar en ésta vida de risa, sudor y lágrimas.
La vida me duele y me conmueve.
La luz de la mañana me muestra el camino hacia un nuevo día.
La tarde es mía, es lo único que poseo,
la tarde con sus suaves dedos,
la tarde de cristal fino y delicado,
la tarde que una vez alguien me dedicó,
las tardes que nos pasamos bajo la intensa lluvia
o que hicimos un brindis al sol.
Yo quiero una tarde verdadera,
tarde de sol y lluvia,
con olor a leña e ilusión,
con sabor a mandarina en flor
y que los profundos deseos que tengo sobre tí,
salten sin condición
y ese será mi mejor triunfo.

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