Ángel González. Me falta una palabra.


 Me falta una palabra, una palabra

sólo.

Un niño pide pan; yo pido menos.

Una palabra dadme, una sencilla

palabra que haga juego

con...

Qué torpes

mujeres sucias me interrumpen

con su lento

llorar...

Comprended: cualquiera de vosotros,

olvidada en sus bolsos, en su cuerpo,

puede tener esa palabra.

Cruza más gente rota, llegan miles

de muertos.

La necesito: ¿No veis

que sufro?

Casi la tenía ya y vino ese hombre

ceniciento.

Ahora...

¡Una vez más!

Así no puedo.









 

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