Ahora empiezo a comprender porque estoy aquí. Que hago aquí, que pinto y que sentido ha tenido para mí el vivir. Primero partamos de una premisa previa y es que nadie nació engañado. todo el mundo al nacer sabe que se acabará muriendo y que el viaje hacia ese lugar que se llama muerte, es la vida en sí. En segundo lugar, yo acepto las etapas preestablecidas que hablan de nuestras etapas vitales: de la infancia, de la adolescencia, del estado adulto, de la vejez y de la decrepitud final y del punto final de la película, de la muerte y ese será el punto final de todo el recorrido. La vida de cada uno son como el desarrollo de vidas paralelas y todos partimos de un punto de salida, crecemos, nos hacemos jóvenes imberbes y barbilampiños, nos crece la lengua, la barba y los pelos, nos damos cuenta que hay que luchar para conseguir mejores cosas y eso hacemos e hincamos el diente a todo lo que se nos está ofreciendo, valoramos cosas y sopesamos otras, aprendemos a distinguir lo malo de lo bueno, lo mejor y lo peor, algunos hemos estudiado y por eso hemos sido unos privilegiados, mi época universitaria fue la felicidad al completo, ahí hice amigos pero también fuí criando enemigos, me sentí héroe de película y también y a veces me sentí una autèntica mierda, estuve arriba y estuve abajo, luché como un jabato, toqué fondo como un submarino mal herido. Descubrí la noche, me emborraché con ella. Bajé de las alturas y puse un pie en la tierra, me hice enorme y me encogí como un gusano. Sentí la libertad en mi cara, me despojé de temores, me vestí de nuevo y ahí y justo ahí me quedé atrancado. Balance general: mi vida universitaria fue la hostia en vinagre.
Pero todo se acaba pagando y por eso después de esto vino un período que hice todo lo posible para que fuera olvidado. Ya se sabe que después de los platos fuertes viene un período de ayuno. Tuve unos cuantos años infumables. La revolución ya no existía como tal (aunque años más tarde la reviví de otra manera), hice las noches mi propia apología de la agonía, mi novia de aquellas era el culmen de la toxicidad más letal y venenosa, mis amigos se confundían en la noche, el alcohol corría a espuertas, las resacas eran inhumanas, los miedos crecían más que las certezas y el día empezaba cuando se acababa la noche. Hubo drogas nuevas que me atormentaron como nunca antes me habían atormentado y con saña y alevosía me fueron envenenando cada día un poco más. Lo pasé fatal, me carcomí por dentro, saboreé la mierda del día a día, me arrastraba como una larva, tosía y me deshacía, lloraba y me atragantaba. Y hubo un punto de inflexión al cabo de unos años, primero porque me hice adulto y segundo y más importantes, es que me volví a enamorar ciegamente de alguien que se lo merecía. Me casé, tuve tres hijos seguidos, seguí currando como un poseso, disfruté de mis hijos y hasta la extenuación, brinqué con ellos como un auténtico poseído, adoré su infancia y en esos años, fuí un niño más de aquella maravillosa casa que teníamos en Chiclana de la Frontera. A todo esto, yo seguí currando como un jabato y a veces pienso en ello y no sé porque de aquellas no me dieron el Premio Nobel.
Me vine a Menorca, crucé los dedos por todo lo que me venía encima y me encantó la Isla y seguí currando más y mucho más. Guardias y más guardias y noches en vela o otras noches durmiendo a pierna suelta. El caso que ahora ya estamos aquí e iba a decir, en el preludio de la muerte, pero si os digo la verdad verdadera, por ahora yo no me veo muerto. es de suponer que diré exactamente lo mismo cuando cumpla 90 años. Yo por ahora no me veo muerto porque quiero seguir viviendo, porque adoro el tema vida, porque sigo sintiendo, amando, queriendo y espero que esa mecha me dure mucho o mucho más que mucho. Por pedir que no quede y si me está oyendo el que marca el año, día y hora en que me iré directo hacia el otro barrio, que se acuerde de mí y yo soy aquél señor que un día 28 de diciembre del año 2.025 y exactamente a las 6 de la tarde, le pedí una prorroga o un tiempo muerto. Vivo en Menorca, tengo una preciosa casa que lo tendría ni en mis mejores sueños, soy zurdo contrariado, me siento tranquilo, amo la vida y pido que este año no triunfe la extrema derecha y porque sino me tendría que plantear ser un exiliado.

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