Y yo no sé muy bien de lo que estamos hablando y claro, me lo estoy diciendo a mi mismo. Es bueno tener conversaciones con uno mismo y me supongo que será bueno porque te vas diciendo cosas que antes no te decías. Mis diálogos conmigo son especiales y te metes unos repasos a fondo y a toda caña. Desde luego mis últimos escritos que fuí mandando a otras personas, no pasaron por ser triunfales, ni serán recordados por ello. Conocéis la palabra fracaso, pues creo que sería la más adecuada. Últimamente no doy ni una en la diana. Estoy abocado al fracaso. Pero no me hundo con ese pensamiento y porque de alguna manera sé que tengo que soltar toda mi mierda y la mierda ni se come ni se digiere pero se huele y ahora mi sala huele a mierda y tal y como si estuviera en una cuadra. Tampoco soy de salir de rositas y de que aquí no ha pasado nada. No soy un tipo de esos. Y si mi casa huele a mierda ¿será por algo?. Hay mucho lastre que soltar en ésta puñetera vida y tengo mucho tema sobre el que opinar y tengo exceso de datos, fechas y movidas. Mi vida está llena de anécdotas y algunas serán bonitas de contar y otras se acercan a lo más asqueroso que te puedas imaginar. Aquí sería prudente y el momento propicio para hacer un inciso o una pausa y hacer todo un puto ciclo de relajantes respiraciones. Calma y tranquilidad y respira a fondo, traga saliva e inspira como si en ello se te fuera la vida, después relaja hasta los esfínteres y expira poco a poco y ya llegará el juicio final.
Calma y tranquilidad y me lo decían cuando estaba en la cumbre del cabreo. Y basta que me lo dijeran en ese momento para que me produjera un efecto rebote que me hacía subir por las paredes y porque el cabreo iba in crescendo como lla espuma y de tal manera que me hacía sentir todavía más ido y loco de lo que estaba. Quiero decir que todo tiene su momento determinado y cada cosa se debe decir en su sitio y en su momento. Mi hijo pequeño también me lo dice y Papi tranquilo y yo me reboto...Y él persiste en lo de Papi tranquilo y claro, yo ya estoy en otra dimensión diferente y en donde el cabreo de uno va perdiendo fuelle. Y entonces me doy cuenta que eso no puede ser, que ese inmenso cabreo no me va a llevar a ningún sitio y me pido calma a mi mismo y ahora sí que me escucho y me calmo de una puta vez. De todas formas yo antes era más visceral y me ponía demasiadas veces carioco y acababa perdiendo el norte y por supuesto, la razón. Era más de agallas y de ira sin control. He tenido la suerte de no tener quer matar a nadie, aunque ese pensamiento lo he tenido algunas veces, aunque creo que todos lo hemos tenido, pero como se dice: del dicho al hecho menos mal que hay un trecho. Y yo ahora estoy instalado en ese trecho.

No hay comentarios:
Publicar un comentario