Y hay veces en que me podría definir como un solucionador de problemas, aunque para ello y para ser del todo cierta esa premisa, antes habría que pasear por mi mente y así poder entender todos mis antecedentes y tanto si son penales, sociales e intimamente personales, que no son pocos y un día te demuestran que has hecho una cosa y que al día siguiente hiciste la contraria y no por ello has tenido un intento de suicidio o varios. Y dicho esto, creo que estoy demostrando no hay fórmulas universales que nos sirvan a todos y tal y como no hay hechos que demuestren que todos hemos pasado por ellos y sufriendo el mismo daño y porque los hechos no solo dependen de ellos mismos y porque dependen también de la evidencia del como te pillen y del momento en que te pillen. No es lo mismo que te pillen contento que ahogado en un mar de lágrimas o si me apuras, que te pillen fuera de juego y porque a lo mejor, no te enteraste de nada. El mismo hecho, puede derrumbarte como un castillo de naipes o puede que te levante más la moral que ya estaba en alza y porque te ha pillado en un estado con los ánimos disparatados y entonces nada ni nadie será capaz de derrumbar tu puta muralla placentera. Yo tengo un maravilloso ejemplo y en ese gran ejemplo puedo hablar del amor y porque puedo demostrar que el amor depende y mucho de que momento estabas viviendo antes de que él apareciera. A mi el amor a veces me ha pillado en pelotas y cuando menos me lo esperaba y eso siempre necesitó de un tiempo y para que se posaran o tranquilizaran las cosas y con esa idea tan compleja, der ser lo más objetivo posible y a sabiendas que en éste tema, el amor es el rey de la subjetividad. Aunque es verdad que las cosas buenas que me han pasado a lo largo de mi vida, todas tuvieron su debido tiempo de prudencia y como eran cosas buenas o muy buenas, su cocción siempre fue más corta de lo que inicialmente me había pensado. Lo bueno y lo mejor, van a toda hostia y en cambio lo malo y lo peor, se prolongan en el tiempo y hasta te pueden causar daños incoercibles e irreparables dentro de tu estructura vital.
Lo bueno siempre se cuece menos y por eso a veces te puedes atragantar con cualquiera de ellos. Lo malo se mastica más despacio y porque se digiere peor. Lo neutro y aparte de que no sabe a nada, está lleno de aire y te produce flatulencias y ardores. La digestión es un proceso extraordinario que tien la inmensa capacidad de transformar los alimentos en sustancias que podrán ser digeridas por las células que aman tu cuerpo y que a su vez, te llenan de esa energía tan necesaria que reclama tu cuerpo. Pues pasa que todo lo bueno, se digiere mucho más fácilmente y te desborda de energía metabólica y porque el principio de todo esto, es la base del todo y un maravilloso sentimiento te hace flotar y como si pesaras menos que el aire. Y en cambio lo malo y suele pasar y con mucha más frecuencia de lo que pensamos, que lo malo enlentece todos los procesos neuronales y aumenta la tendencia hacia estados depresivos. Pero lo peor no es lo malo y porque lo peor es el estado neutro y donde impera la mediocridad y poco a poco, tu espacio vital se llena de aire que se va quedando sin oxígeno y hasta que una parte de tí se muere y sin que te enteres. En ésta puta vida, lo más difícil no es que te pronuncies por lo positivo o por lo negativo y porque eso entra dentro de lo humano, pero lo neutro no entra dentro de ese plan y porque lo neutro es lo más inhumano posible, pues carece de olor, de sabor y hasta se ha quedado sin tacto y sin demás sensaciones sensoriales y poco a poco y sin que te des cuenta de ello, te va cubriendo de insensibilidad y eso poco a poco, te va matando.
No hay peor muerte que morir insensible y fuera de órbita. Yo procuro, que las tragedias vitales se conviertan en brillantes hechos que me llenen de luz y de energía vital. Y una cosa, es que yo procure eso y otra cosa muy distinta es que lo consiga. Pero esto que os acabo de decir, no es nada nuevo y porque ya nacimos sabidos en esto y ese instinto siempre nos ha dicho y desde nuestro nacimiento, que de todo lo malo que hay en éste mundo, podemos extraer muy pocas cosas buenas, pero dicen y yo lo corroboro, que de lo malo se pueden extraer las mejores cosas. Y por esa simple razón, todo eso que hacemos y para ser mejores personas, merece la pena. Yo no soy suma de nada y hablo sobre temas inmateriales que tienen alma pero que a su vez, carecen de cuerpo. Son ideas, son sentimientos, son sensaciones neuronales que de primeras parecen que no te llevan a ninguna parte, pero una vez que se acumulan dentro de tu alma, van dando sentido a todo lo que te rodea. En fin, que nadie nació sabido y lo que hay que hacer es aprender sobre el desarrollo de tus propios acontecimientos y hacer de lo malo, algo mucho mejor y de lo neutro, eliminarlo sin más y de lo bueno, ya sabemos todos como va la cosa...

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