Y podía decir que estoy acostumbrado, pero en realidad no lo estoy y porque no puedo acostumbrarme a la desazón y al conformarme con lo que hay o con lo que soy y ahora y en éste preciso momento. Hace apenas un año era otra cosa distinta y hace diez años, mejor ni hablamos y hace 30... para que contaros. Entonces como se puede concluir que fuíste, que eres y que serás la misma persona, pero que conste en acta, que nunca somos ni seremos lo mismo que fuímos. Aunque hay que reconocer que hay una base tallada a mano en cada persona y que aunque pasen más de 50 años sin ver a esa determinada persona, la puedes reconocer con los ojos cerrados y así decir que es esa persona en concreto. Por tanto hay cosas que nos identifican como personas y algunas de ellas pueden cambiar por el camino, pero la risa y el llanto apenas cambian y la forma de expresarse casi no cambia nada. Yo entiendo que todos cambiamos, pero hay gestos, hay expresiones, hay sonrisas y risas que marcan terreno propio. Yo me enamoré de una persona en concreto hace más de 50 años y pasado ese tiempo me volví a enamorar de ella, solo pasó que éste último enamoramiento fue tan fugaz como un abrir y cerrar de ojos. Pero pude comprobar que era la misma o parecida persona que lo era antes. Después fueron surgiendo los matices y porque el paso de la vida siempre y se quiera o no se quiera, siempre pasa factura. Es imposible no cambiar después de más de 50 años de vida y de palos y de malas y peores historias y ¿porque no?...de maravillosas historias que fueron vividas con el más grande de los entusiasmos. Yo no soy un ser completo, porque en realidad nunca lo he sido y porque nunca he sentido la necesidad de serlo. Me gusto incompleto y dubitativo, porque esa forma de ser y de estar por la vida, no me lleva a tener que pedir auxilio al primero o primera que pase por mi lado. La dependencia es una ciencia que casi nunca llegué a comprender del todo, claro que cuando temblaba como una hoja seca y en base a mis mediocridades, entonces me convertía en un ser dependiente.
Pero por suerte y puede que por desgracia, eso me ha pasado muy pocas veces y esas muy pocas veces, las pasé fatal. Por eso mi lucha más vieja, es contra esa dependencia que te rompe y te destroza por dentro y al mismo tiempo, que dices gilipolleces sin ningún sentido. Porque ¿que sentido tiene el no poder valerte por ti mismo? y antes de hacer nada, tienes la obligación de preguntarle a la otra persona ¿que le parece esa nueva idea o ese nuevo sentimiento?. Dicen que la vida se compone de actos y de hechos y que en teoría deben ser decididos por ti mismo y porque somos seres libres buscándose la vida y esa es la verdadera historia de nuestras vidas. Los hechos o actos que fueron guiados por la influencia de alguien, serán actos o hechos a medias y que al fin y al cabo, formarán parte de nuestra mala conciencia y porque nunca fueron tuyos del todo y menos mal que no lo fueron y porque en su mayoría salieron mal o peor y eso te libera de mucha responsabilidad y tanta culpabilidad libera tu mala conciencia. En fin, que te hace sentirte menos mala persona. Ya digo que en ésta vida de perros me habrá pasado esto y como mucho, cinco a seis veces. Cinco o seis veces, que me aterran cuando pienso en ellas y porque en esas pocas veces, siempre me pilló la cosa estando profundamente inseguro y hasta quizá muerto de miedo y el quizá sobra por todas sus partes.
¿Estaré marcado como si fueran cinco o seis tatuajes que llevo dentro de capítulo de mis malas y peores historias?. Yo creo que sí, que son cicatrices que llevo a cuestas sobre mi delicada y sensible piel. Me acuerdo una vez que le dije a una amiga o ¿era más que amiga? en que le preguntaba si le gustaba el dulce tacto de esa tela de camisa y la tía se me quedó mirando toda perpleja y porque le extrañaba que un tío macho tuviera ese tipo de sensibilidad y yo no le contesté nada de nada y porque en ésta vida siempre habrá cosas que son imposibles de explicar, además que hay algunas cosas que yo me niego a tener que explicar. La sensibilidad de cada uno, es algo que se tiene o no se tiene y a veces, hay algunos como yo, que la tenemos y nunca la queremos explicar.

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