LAS MEJORES VISTAS


 Ahora mismo estamos ante un panorama bastante siniestro. Ese es mi punto de vista sobre ésta sociedad de mierda que nos tenemos que tragar con todos sus sapos y culebras. Malos tiempos para la lírica, tiempos negros, tiempos difíciles y podía seguir así hasta que me visitara la muerte y me llevara con su guadaña a un cementerio con vistas al mar. Es lo único que pido, que el cementerio tenga unas bellas vistas al mar, el feretro y su calidad es opcional y me importa un huevo si es de caoba fina y bien pulida, si es de burdo y tosco pino o si es de roble refinado o de papel de fumar. Insisto en esas maravillosas vistas que un muerto debe tener. Un respeto al muerto. Hay cementerios que dan al mar y debía ser una obligación social y por decreto ley, que los demás cementerios lo tuvieran que hacer. Yo sé que una vez muerto, qiue importan las vistas que tenga el cementerio, pero eso lo digo ahora, que estoy vivo, pero que una vez que esté y me sienta muerto, sería de agradecer que nos dieran la opción de poder disfrutar del paisaje. Me acuerdo que Luarca (Asturias), tenía un cementerio impresionante que se adentraba en el mar y allí me dí cuenta que así tenía que ser. Hay pueblos costeros que pusieron su cementerio cara al mar. Y hasta hubo en sus tiempos, un pueblo gallego que para que no hubiera pelea entre sus gentes, se jugaron a la suerte los nichos que tenían las mejores vistas del cementerio (vistas al mar o al océano Atlático en este caso en concreto), pero que aún así y todo, hubo pelea y porque los que no fueron agraciados con ese premio, desconfiaron de los otros y porque pensaron que se había amañado previamente el resultado. Para un gallego este tema tiene demasiada importancia y es poca broma. Hace muchos años en épocas en que aún vivía mi madre, ella quiso vender unos cuantos nichos (creo que eran 3) y lo primero que me sorprendió es que era un pastón lo que valían y lo segundo fue que los posibles compradores llamaban para preguntar si les daba el sol, si hacían esquina o no y hacia donde estaban orientados y si era hacia el sur serían más caros y porque tendrían más luz y lo de vistas al mar no era un gran problema en ese cementerio y porque simplemente no tenía vistas al mar.

Por tanto, todo esto demuestra que la gente se preocupa del confort de los muertos. Y porque vamos a ver y si pasa que despùés de muerto te da por pasear por los cementerios o tomarte un café junto al mar y disfrutando de la vista o visitar otros nichos de otro barrio o mismo de otro cementerio. No sabemos lo que va a ocurrir después de la muerte y no sabemos si la muerte será otra vida diferente o simplemente seremos pasto de las moscas y gusanos que poco a poco devoraran tu cuerpo. Nadie nos explicó que pasaría después y por tanto se abre todo un abanico de posibilidades. En fin, que todo es posible y hasta que no se demuestre lo contrario, seguirá siendo posible. En Galicia, la Santa Compaña que es una santa que encabeza una procesión de muertos sale en la noche más oscura por los bosques más recónditos de mi Galicia natal. Y ¿para que sirve semejante procesión?...¿y yo que sé? ni sé su causa, ni adonde se dirigen haciendo piña, ni si tiene una razón de ser o si es puro cuento matafórico. El caso es el de siempre, o crees en ella o no crees y porque al final, será y es, una cuestión de fe. No hay más truco en éste asunto. Y la magia que tiene éste tema en concreto, es que tarde o temprano la acabarás viendo pasear por un bosque y porque la fe mueve montañas y la lluvia y la niebla también ayudan a esa causa. Y si Mahoma no va a la montaña, la montaña vendrá a Mahoma. No hay un doble sentido en todo esto que estoy diciendo y porque la única dirección posible es que creas en la Santa Compaña. Y con los cementerios con vistas al mar, pasa exactamente lo mismo y por eso uno de mis lemas preferidos es que cuando esté muerto quiero las mejores vistas y por si acaso las puedo disfrutar.















 

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