Yo sé que lo mío es difícil de comprender y por mi rareza de bicho raro e insólito y además como especie protegida que soy y así me tienen clasificado en el archivo de los seres raros que maneja la Cia y compañía. La rareza no se mide en grados, ni en números, ni siquiera en palabras disonantes o discordantes o distantes. La rareza de cada uno, es intrínseca y sabes si la tienes o no la tienes y que has hecho con ella. Yo era un niño muy raro, era callado, desconfiado y porque me la daban por todos lados, al mismo tiempo era valiente y porque me movía por campos minados. Y también y como no, era un ser raro de cojones. Yo nací metido para adentro y porque mi refugio era mi Estómago y por eso me dolía tantas veces y con tanta intensidad. ¿Que niño y así de pequeño, padecía de esa manera del Estómago?. No sé sería yo y unos cuantos más que estarían desperdigados por el mundo. Mi madre me miraba muy mal y por eso siempre me decía, hijo parece que te comieron la lengua, que callado estás y porque no dices nada y así una vez y otra y cientos de veces al día y en plan martillo pilón. Mi madre era un puto taladro que me empujaba a ser más callado todavía. Eres más callado que un peto y mira por donde y a éstas alturas aún no sé que coño es un peto y además no sé que tiene que ver un peto (que según la Rae es como un pantalón que a su vez te cubre el pecho) con el estar callado. Pero me supongo que serán palabras que se utilizaban antes y antes del siglo XX. Y las pocas que hablaba, nunca le gustaron a mi Madre mis palabras y menos, mis opiniones. Ëramos de las antípodas del mundo, yo veía lo que ella no quería ver y yo no veía lo que ella quería que fuera así y porque vamos a ver, ella estaba claramente por encima de mí y sus opiniones iban a misa y las mías serían echadas directamente al cubo de la basura. éramos dos espíritus totalmente contradictorios que no se odiaban por guardar las formas y por no cometer un asesinato familiar.
Mi madre era una persona muy especial, llena de complejos o aires de grandeza y que nunca pudo alcanzar y llegar a ellos en toda su puta vida de ave rapaz, ni siquiera consiguió aproximarse a ellos. Quedó a años luz de conseguirlo. Era facha y hasta la bandera y creo que en el cielo o en el infierno, lo seguirá siendo (no tengo dudas al respecto). Clasista hasta el punto máximo que puede alcanzar un clasista. Trepa y competitiva en el mal y peor sentido de la palabra. Competitiva y si hacía falta matar para conseguir algo, en su pensamiento lo haría sin pensarlo dos veces y en la práctica no tanto y porque sabía que se la jugaba. No era una cobarde de mierda, pero tampoco era la superhéroe de la película que ella nos contaba. A mi padre lo machacaba con su mirada de ojos azules crueles. Claro que mi padre también tenía su tela marinera, pero en fin, era más callado que mi madre y más prudente en sus opiniones y pensamientos. Mi madre nos montaba unos pollos que no veas, eran especialmente agresivos e irrespetuosos y faltones. Eran pollos de verdad. Su opinión se imponía por encima de todas las posibles opiniones y en caliente y en el fragor de su batalla, no se podía llevarle la contraria.
Claro que a la vez era profundamente ignorante y todos esos vacíos de conocimientos los rellenaba con frases hechas que hablaban del orgullo que hay que tener y por encima de todo, de ser ambicioso y competitivo hasta la médula, de no dejarse pisar por los demás y bla, bla, blá...Mi madre era un verdadero compendio de frases hechas que resultaban ser facilonas y de fácil memoria. Yo para ella, era el mismo demonio que había tomado forma de hijo. Claro que mis hermanos los muy listos en cuanto pudieron se dieron el piro y a mí me dejaron frente aquella leona enjaulada que tenía como madre. Nunca les perdonaré semejante espantada. Aunque nunca les dije nada y porque ¿qué les iba a decir?. que no me dejaran sólo, que volverían para protegerme y un huevo para mí y para ellos. Aunque es de personas reconocer, que en sus últimos años de vida, me fue dejando en paz y me apoyó a tope y para que yo pudiera acabar mis estudios como médico. Yo creo que me hice médico y mi madre por fin descansó y bajó la guardia y porque en su mente tenía escrito que yo tenía que ser médico y fuera como fuera. Y en ésta caso me vino muy bien su cabezonería de madre leona.

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