Como decía aquél viejo poema del cual no recuerdo su autor o era autora: "vivo en la uña". Y yo no sé muy bien si vivo en la uña, si soy parte de ella, si soy un resto rascado con la punta de la uña o si formo parte de su nacar. Además no sé si vivo debajo o encima o soy un simple resto que se ha quedado pegado. Me resulta muy difícil hablar sobre esto y entonces debo saltar de tema y para empezar de nuevo. Yo vivo bajo la herida que sangra, oigo el tambor de sus latidos, primero son normales, después se aceleran y por fin se calman un poco. Latidos de guerra que también les llaman. Vivo bajo esa herida que aún está viva y por ello sangra y grita y chilla y solo pasa que nosotros no la oímos. De vez en cuando emite alaridos y entonces pienso, será el dolor el que los produce. Mis heridas siguen sangrando, son de sangre fresca brillante y que delatan que tiene poco tiempo de crecimiento. Mis heridas son subterráneas, viven en las cloacas de mi piel y bajo un manto de carne y grasa y cerca de un folículo adiposo que sirve de antena parabólica y que no le viene nada mal a la choza que me monté bajo la herida. Al final va a ser verdad que no somos nada, que ejercemos de personas, que nos relacionamos como humanos pero que en realidad somos animales adiestrados. Tenemos cosas del Cerdo y que por cortesía del autor no diré cuales son pero que se suponen, otras han sido concedidas por los Gorilas y Monos y el Cerebro es lo que mejor nos caracteriza como retrasados mentales. Somos poca cosa y eso hay que entenderlo de una puta vez y como venganza por todas esas veces que nos negamos a oírlo. Un puto Mono es mejor que nosotros y un Gorila ya no digamos. Un Cerdo también lo es. ¿Y que nos queda?...pues un Cerebro que no estaba hecho para nosotros pero que de alguna manera y no sabemos como, cayó en nuestras manos y entonces, la jodimos del todo. Un Cerebro de un Perro es mucho mejor que el nuestro, el de un Perro no tiene la maldad del nuestro ni es así de vengativo y ni siquiera se hace nazi y no como le pasa a algunos de los nuestros.
El Cerebro de un nazi se asemeja al de una cucaracha. Mis ondas cerebrales son bestiales y están a años luz de las que se producen dentro del cerebro de un nazi. Cerebro de un nazi y ¿eso que es? y desde cuando un nazi tiene cerebro y en tal caso tiene un ciempies dentro de su cabeza acolchada por serrín y bolitas de mierda disecadas. La historia nos demuestra y nos ha demostrado que un Mosquito tiene un cerebro más grande que el de un nazi cuando. Digamos que un nazi es un asqueroso bicho que se rebela contra todo lo que le huele a humano. Todos sus símbolos llevan la cruz gamada o esvástica, el puto aguilucho de los cojones, la bandera de su puta patria como telón de fondo y siempre o casi siempre tiene que haber algo de sangre derramada. Y con esos símbolos va tirando un nazi por la vida. Son machorros a toca teja y les gusta ser dominadores en todo y si hablamos de mujeres, entonces les entra la vena más fascista y machista. Maricones dicen que no son y porque un maricón nazi no tiene mucho que hacer, aunque si son niños frescos y recién salidos del horno no tiene reparos en decir, que son la excepción a la regla. Son muy militares, les pirran los uniformes militares y paramilitares y como no, las armas les desquician por tanta alegría que les producen. Un buen nazi que se precie siempre tiene que obedecer órdenes de alguien y porque su pequeño y estrecho Cerebro no les da para más. Su ley y orden les entusiasma, pero tu orden o el mío, lo aborrecen con toda su rabia. Son violentos estos nazis y en esa violencia está su ley basada en el odio hacia todo lo humano.

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