Tampoco es que me vaya a morir de pena y porque ahora voy con mi traje de pragmático y si algo me duele, le doy una patada y lo msndo al carajo si algo me molesta con insistencia, de inmediato lo pongo en su sitio. A lo hecho pecho y lo que no está hecho, pues se tendrá que hacer. Y no hay más rollo en todo eso, ni podemos perder el tiempo andando por las ramas. Antes, era de los que tenía que darle vueltas a todo y hasta que se me nublaran los sentidos no era capaz de parar. Ahora sigo pecando de lo mismo, pero me paro antes de que me desmaye. La vida son dos días y medio y no puedes y ni debes perder ese sacrasanto tiempo. Las paradas deben ser medidas con exatitud exhaustiva y ni un segundo más de lo debido y si no sabes medir bien tu tiempo, pues para eso mismo tienes la alarma del móvil que además, no cuesta dinero y así le das una función que nos va a servir para algo más que para hacer llamadas o leer o escribir mensajes. La vida te va ofreciendo cosas nuevas y ya depende de tí que le des un uso debido y porque se supone que somos personas dotadas de una inteligencia sublime y que nos eleva por encima de los demás seres vivos. El cerebro es lo que nos distingue de todos ellos, un inmenso cerebro lleno de valles y circunvalaciones y no sé donde leí esto de que si extendieras todos los hilos conductores y receptores de tu cerebro, alcanzarías más de 8 kilómetros de distancia. Me pareció una verdadera pasada y no sé si creérmelo o convertirlo en un bulo que para nuestra desgracia, ahora están tan de moda. 8 kilómetros de cables neurológicos y metidos dentro de un cerebro todo comprimido dentro de una pequeña cavidad ósea y donde no caben ni un par de zapatos. Yo me creo muchas cosas y más de las que pienso y de las me no quiero darme cuenta y por ósmosis se van introduciendo en mi cerebro, pero ésta tiene su miga y tela marinera y entonces y por fin concluyo, la dejaré en standby o en tiempo de espera.
Ahora que vivimos completamente mecanizados y por eso son tiempos en donde todo funciona a toda hostia y a la velocidad del sonido. Por todos lados te llegan mensajes y aunque estés despierto y con el ojo avizor, habrá alguno que se cuela y se aposenta en tu sesera. Después y más tarde tendrás que dedicarle un tiempo a éste tema y eso te hace perder tiempo y paciencia. Lógicamente tendrás que ir eliminando toda esa basura ocupadora de espacio y tiempo. Y creo que en parte la vida va funcionando del revés y en cambio de regalarte más tiempo en la vejez, pues pasa que intenta ocupar más tiempo y más espacio. Al final te va dejando arrinconado y desplazado y como si un viejo ya no estuviera desplazado por el hecho de ser un viejo. Parece que está penado el hecho de ser viejo. ¡Joder! me estoy convirtiendo en un viejo reivindicativo que lucha por sus putos derechos. No pretendo sentar bases sobre nada, ni ser guía de nadie, ni ser cabeza visible de ningún movimiento social y alternativo y ni siquiera pretendo aullar a la luz de la luna, pero eso sí, nadie podrá callar lo que dicen mis pensamientos. No sé como decirlo, pero son voces que me hablan desde dentro y no puedo ni quiero callarlas. Son espontáneas, son voces lúcidas, son destellos brillantes de voces y sonidos y son luciérnagas que andan por mi pequeño cerebro.
Cuando curraba ya me callaba un buen montón de cosas que veía en el día a día. En el trabajo primero hay que hacer y si no estás de acuerdo con lo que haces y como lo haces, guardas tu opinión para otro momento y porque todo tiene que seguir funcionando y como si fuera una máquina de hacer chorizos y que en mi caso, serían pacientes. En mi curre hice de todo y trabajé hasta en las horas más bajas y en muchos momentos que fueron sumamente delicados para mi salud mental, pero esa máquina de atender pacientes tenía que seguir funcionado como sea y bajo las circunstancias que fueran. Tampoco descubro nada nuevo y ni siento sentencia sobre ello, pero las cosas eran así y a veces, eran así de duras. Ponerte en modo trabajo, olvidar tus males y dejarlos en casa, desactivar tus malos y peores rollos, borrar cualquier signo de debilidad, hacerte el fuerte y aunque estuvieras hundido, sacar a flote todas tus fortalezas y sobre todo, creerte fuerte y actuar como si fueras un tío poderoso y tuvieras una varita mágica en la punta de tus dedos.

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