A veces sé que entro por la puerta de atrás de las cosas
y porque estoy un poco harto de ir de frente, de cara
y de partirme la cara, la nariz y el rostro
y después me cuesta un huevo,
recomponerme de nuevo.
Yo sé que parto de un punto débil
mi base nunca fue mi fuerte
y tengo suma facilidad para perderme por las ramas
y porque me va gustando todo lo que veo y todo lo que siento
disfruto volando, saltando y perdiéndome entre la bruma del
amanecer
soy así de raro
y no soy el amo de nada
que se considere de alto valor en el mercado bursátil.
Poseo una hermosa y vieja casa
amplia, grande y fortificada
con muros anchos, musculados y poderosos
techos tan altos que llegan a tocar el cielo
y tengo un sin fin de habitaciones
baños que parecen de película de amor y lujo
unos cuantos cuadros sueltos
algunas fotos
y un buen montón de luces
me encantan las luces y sus juegos
y no tengo mucho más,
un coche que me sirve para hacer recados
y para trasladarme a bellos sitios recónditos
una bici eléctrica que no uso
una chimenea de leña que es la reina de mi invierno
y la verdad es que no me quejo
tengo lo suficiente para ir viviendo
y no echo de menos casi nada
y es que en realidad
vivo en soledad porque yo quiero.

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