15 de Enero y menudo día de mierda. Día nublado por sus cuatro costados, día tan apagado que hasta parece que está esperando a alguien, pero van pasando las horas y no aparece nadie. No llueve y porque no le apetece. No hay viento que asome por ningún lado ni por ninguna esquina. El sol sigue escondido tras no sé que nube. La tarde, que normalmente a mí me encanta, es una tarde más en tu vida, no hay ternura en el ambiente, no hay ideas delirantes que se salgan por la tangente y que desborden tu cerebro. No hay historias acumuladas y ni nuevas y ni viejas. Resumen de la tarde: No hay nada que esté de cuerpo presente y no hay nada en el horizonte. Hay días y tardes que nacen así y seguirán así y se morirán así. Y gracias a tardes como éstas, en que la nada te invade y en que el vacío se impone y se adueña de tí. ¿Y como te fue el día? te preguntará alguien al que le da exactamenteigual o lo mismo, que el día esté nublado y que no pase nada...y tú le dirás...pues me va tan regular como el día. Y como éste tipo de señores no se enteran de nada...pues a los 5 minutos te volverán a preguntar ¿Y como te ha ido el día?...pues mira por donde, ahora mismo no te voy a contestar y a continuación, simplemente decides pasar de él y porque en un día como éste, no estás para tener que soportar los caprichos ni la imbecilidad de nadie y ahora no te escucho y ahora no te oigo y más tarde puede que sí o puede que no. Y entonces ni le hablas, ni le miras y sigues caminando y hasta que te encuentras a otra persona que realmente esté interesada por tí o por lo que estás diciendo. Y para hacer una descripción del día y de la tarde al completo, tampoco hace frío pero tampoco hace calor. Lo dicho, un día gris nublado con y sin frío, no llueve porque no le apetece y ahora mismo me estaba planteando si enciendo mi estufa de leña y como no hay una necesidad clara y pura, me entran las dudas, pero como también tengo una debilidad extrema más que evidente, hacia la hermosa belleza de sus llamas y de lo entrañable que resulta su calor de leña, pues me acabo rindiendo y me contesto que sí, que la voy a encender y punto.
Me extraña tanto y tanto me extraña que yo me haga a mi mismo ese tipo de pregunta y porque vamos a ver, si en una parte del otoño y en lo que llevamos de invierno, no hubo un sólo día en que me hiciera esa pregunta, pues porque ahora me la estoy haciendo. Y ni un día y eso significa, que ni un día. Ni una duda ni una sombra de duda y día a día y tarde a tarde y siempre y siempre encendiendo mi estufa de leña. En parte del otoño y en todo el invierno encender la estufa tiene el mismo peso que el desayunar, comer, cagar, mear, cenar y dormir. Para mí es una necesidad vital que resulta ser imprescindible. Para otros será otra cosa, pero para mí es algo que ahora, no puedo prescindir. Y además, si ahora no dependo de ninguna droga y ni dura ni blanda, pues puedo permitirme el lujo de depender de ésta. En el fondo siempre fue mi droga dura y cuando no la tenía a mano sentía su mono y soñaba con tener una casa con chimenea o estufa de leña. Comparando chimenea y estufa, con la estufa, se ahorra más leña, calientas antes y mejor la casa y en fin, te sale más barata y con un gasto energético más eficaz y hasta se le podría clasificar de tipo A.

No hay comentarios:
Publicar un comentario