Día 9 de Enero y un día más en la oficina. Es día 9 de Enero y en principio este día no me dice nada, ni nada nuevo ni nada antiguo nii nada que flote en el ambiente. Habrá que buscarse algo y porque la vida consiste en eso, en buscarse la vida y ver lo que está pasando a tu alrededor. De vez en cuando también hay que disfrutar del aburrimiento y porque en dosis pequeñas el aburrimiento también es cojonudo. Digo, en dosis pequueñas tirando a mínimas. Hoy me desperté por una puta pesadilla de los cojones. Recuerdo que yo estaba con un chaval joven como de unos 30 años aproximadamente y al que le faltaba gran parte de su cuerpo y tanto le faltaba que sólo le quedaba un brazo y un pedazo de carne y piel que era desde donde crecía el brazo y eso colgajo de carne ni siquiera abarcaba los pulmones ni medio pulmón y del Corazón, para que hablar y el tío o ese trozo de tío se deslizaba con su brazo por una barras figurativas que por arte de magia le iban apareciendo al paso de su brazo. Barras suspendidas en el aire, sin puntos de agarre. Menuda pesadilla y no me extraña que me despertara todo angustiado. Pobre trozo de tío, que desgraciado era, era como un muñón incomprendido. Después pasó que la pesadilla dió un salto en el vacío y al trozo de tío le nació una polla y como ya le pasó anteriormente, por arte de magia. Entonces ya era un trozo de tío con una polla inmensa y toda empalmada y toda explosiva. Pero ahí no se quedó la cosa y después se puso a pajearse como una bestia enfurecida y como si fuera un mono salido. Creo que al final, hasta se echó un polvo compasivo y porque quién se lo echó, era una tía a la que le daba mucha pena ese muñón de tío. Y que sueños tiene uno y que angustia galopante. Y me desperté envuelto de sudores profusos y acelerado de respiraciones. Me desperté después de dormir unas escasas 4 horas. Y cuando desperté lo primero que pensé, fue que tenía que salir en la ambulancia a una emergencia de esas que llaman vitales y por eso me estaba cagando en todos sus muertos siderales. Me jubilé hace 6 meses, pero parece que mentalmente no me jubilé del todo. Menuda mierda. Parece que mi idea inicial, que era la de jubilarme a los 70 años, me la había tomado muy en serio y más de lo que yo me creía. No hay paz posible cuando por dentro sigues pidiendo guerra.
6 meses de jubilado y hasta ahora el balance es más que perfecto. Me siento mucho mejor que hace 6 mese, más libre, más liberado, más suelto y mucho menos preocupado y todo eso, me produce una especie de sonrisa permanente. Y adelanté 6 meses mi jubilación y porque físicamente no podía más, aunque ahora mismo también siento que estaba agotado mentalmente. Intenté llegar hasta los 70 años, pero por 6 meses no pude llegar a esa cifra. No me agobia el tema ni hace que me sienta mal, sólo faltaría eso. Hice lo que pude e hice lo que me dictó el cuerpo y si el cuerpo me estaba diciendo algo, hay que saber interpretarlo y no hay que agachar la cabeza ante ello. Es más, hay que enorgullecerse de todo el trabajo realizado y eso siempre lo tienes que llevar por delante, con todo tu orgullo y con la cabeza bien alta. Atrás he dejado compañeros de trabajo y tan lejos los he dejado que a la gran mayoría de ellos, no los he vuelto a ver desde que me jubilé, salvo a dos o tres con los que suelo ir a comer una vez a la semana. En cuanto a amistades relacionadas con mi anterior trabajo, es todo lo que pude extraer, dos compañeros que acabaron siendo dos amigos. Lo de los amigos en el trabajo, es un tema muy complejo y porque en principio, no hay amigos en el trabajo, pero como el mundo y la vida están llenas de bonitas excepciones, pues puedes tener amigos en donde coño quieras y donde te salga de los huevos.
Una de las cosas buenas de mi anterior trabajo era que no tenías un jefe propiamente dicho, o sea, el control era telefónico y mucha veces era a posteriori. Es decir, tú actuabas con tu equipo (enfermero y técnico) y estabas como médico sólo ante el peligro y era tu responsabilidad que lo hicieras mal o lo hicieras bien. Y salvo que metieras la pata hasta el cuello, nadie te iba a decir nada. Era tu puta responsabilidad y eso en parte te hacía ponerte las pilas y eso era cojonudo, pero por la otra parte, tu responsabilidad pesaba como una losa y porque era tuya y sólo era tuya. Y estamos hablando de vidas de humanas y eso no tiene precio y eso no tiene parangón con nada. Tuve la suerte de poder ejercer como médico pero también os puedo asegurar que desde que me jubilé, he dejado de ser médico y porque me lo he ganado a pulso y porque no me da la gana de seguir ejerciendo de médico y hasta la muerte nos separe. He sido médico...pero caballeros y damas, ahora simplemente no lo soy. Y esto que digo lo entienden muy pocos. El tema es muy fácil, lo fui, lo era y ahora he dejado de ser lo que era. No soy un médico jubilado y soy un simple jubilado que en su vida anterior ha sido médico.

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