Devuélveme el aire que te había prestado
te lo había dejado como préstamo y no a fondo perdido
y mi fallo fue que lo hice sin acuse de recibo
no llevaba mi nombre ni tenía fecha de devolución
pero a veces
puede y debe valer más el poder de la palabra dada
la palabra está por encima de todo
de lo nuestro, de lo tuyo
de lo mío y de lo que esté por venir.
La palabra va a misa
y tiene más valor que una firma sobre un papel.
La palabra no es agua mojada
ni está rellena de aire
la palabra no es sagrada, pero casi,
tampoco es un ajuste de cuentas,
y porque lo mío es demasiado sencillo
quiero que me devuelvas el aire prestado
no estoy en plan de devolverte nada malo
y para acabar haciéndote daño.
No es ese mi plan
mi plan consistió en quererte, amarte
y en seguir queriéndote y con calma y sin prisas
y cuando se apagó la mecha
se apagó el amor.
No hay ninguna venganza en mis palabras
y para que invente motivos para tomar esa venganza
e inventarme causas y razones y porqués.
Yo quiero seguir en paz contigo
recordarte como un tesoro perdido
a veces, añorarte
y por fin, cerrar la puerta que había entre nosotros.
No es pedir tanto
es querer algo que me pertenece
y es de muy agradecidos
que me devuelvas lo que es mío.
Ahora bien
si no lo haces
tampoco pasa nada
cierro la misma puerta
y me encerraré igualmente.

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