Mi querido amigo o ex amigo o lo que ahora seas, que difícil es andar entre dos aguas y no hacer daño al tiempo que tienes que dar una mala noticia a la otra persona y decir que aquí no ha pasado nada y que el paso del tiempo nos dará la clave de todo esto que nos está pasando. Menudo equlibrio hay que tener, menuda templanza, menuda cintura y menudo aplomo. Y que yo recuerde siempre fue una de tus virtudes. Desde luego que no es la mía. Yo no aguanto durante mucho tiempo andando entre Pinto y Baldemoro. Antes tenía más aguante para éste tipo de cosas, pero así y todo y como ya dije, nunca fue una de mis principales virtudes. Claro que ahora que me estoy descubriendo, no sé cuales son mis virtudes o cuales han sido o cuales tengo hoy en día. Hombre yo ahora sé, que no me corto para decir las cosas que pienso y además, que las digo ipso facto y que las adorno lo menos posible y que en fin, que voy directo al grano. Antes me gustaba mucho más marear la perdiz y si podía y me dejaban aplazaba el asunto hasta que de tanto aplazarlo me acababa explotando en la cara. Por eso ahora no aplazo nada. Y habrá alguno que piense pero tampoco hay que ponerse tan radical, pero en mi caso particular no conozco el punto medio y además yo me fío de mi instinto asesino y si ese instinto me dice que hay que matar algo, pues sencillamente lo mato (matando virtualmente hablando) y aquí no ha pasado nada o como decía el otro, pelillos a la mar. La verdad es que estos últimos 14 años he sufrido muchos cambios y claro está no todos han sido buenos ni todos han sido malos y ahí volvemos al famoso equilibrio equidistante y 50 para uno y 50 para el otro. Pues yo no lo valoro así y me echo a la espalda el 80% como cambio positivo y dejo el 20% y por dejar algo en el puchero, hacia un cambio negativo. Un 80 y un 20% , me parece una proporción razonable y por la que muy pocos me podrán pillar. Tiendo hacia el polo positivo en el 80% y eso me hace ser netamente positivo y por eso miro las cosas con la misma ilusión que tiene un niño inocente. Y por el otro lado nadie me podrá decir, que soy un tío insolente y prepotente que no reconoce sus fallos y su parte de maldad. Pues se equivocan y mucho, pues tengo un 20% de pura maldad. Desde luego lo que no soy es ser un puñetero equilibrista que te va a decir que sí o que no, según donde sople el viento.
No me defino como un puito Ogro, pero tampoco soy un Angelito y aquí ya no hay proporción ninguna y porque simplemente me he cansado de calcular proporciones. Y soy las cosas a la vez y punto. Todo te acaba cansando y más si el que se acaba cansando eres tú mismo. En momentos así, mi madre me decía: ¡hijo mío no te canses nunca! y si además, le pones mucho orgullo a tu vida, podrás llegar muy lejos. A veces me pregunto que diría mi madre si hoy en día me estuviera viendo y en esas veces suelo pensar, que torcería la cara y en señal de desprecio. Desde luego orgullosa de mí os aseguro que su nivel de orgullo sería igual a cero o a menos cero. No has sido millonario con un chalet que te cagas y con un yate de cinco pisos atracado en tu muelle particular, no has sido ninguna eminencia en tu trabajo, te han detenido y hasta varias veces a lo largo de tu vida, sigues siendo un izquierdoso de mierda, te metes en líos que no sé hasta donde te van a llevar, escribes y escribes y no ganas nada con ello y tú piensas ¿que te voy a dar la bendición?.
Pues madre yo no pienso eso, no necesito tu bendición para nada y que tú me valores negativamente me da más argumentos para decirme a mi mismo, que lo he hecho bastante bien. Y ya sé que siempre se pudo hacer mejor y porque todo, y absolutamente todo, siempre se puede y se podrá hacer mejor. Siempre habrá un tiempo de mejora en todo. Mi madre me hablaría de la constancia, de la perseverancia, del tesón, del no fiarte de nadie y del porque no te hiciste millonario. Y a partir de ahí, ese discurso se raya y no sabe como salir de esas cinco palabras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario