LA ESPERANZA



En toda historia que merezca la pena

tiene que haber un protagonista

que podrá ser nuestro héroe

o nuestro antihéroe

o puede ser alguien que no es ni una cosa ni la otra

o empezar siendo un héroe

y acabar siendo un antihéroe 

de esos que beben a escondidas

que se drogan cada vez que pueden

que lo echaron de su trabajo

que vive de lo que roba

y que duerme debajo de un puente.

Yo podía ser éste señor

pero no lo soy

y espero no serlo nunca

y porque no me gustaría

sentirme arrastrado por el fango 

y calificado, como un pobre hombre.

Yo siempre esperé mucho de mí

y hasta en mis peores días

ví más allá de como estaba en ese momento  

la esperanza nunca se fue de mí

y ella me obligó a levantar mi moral

cuando nadie apostaba por mí

ni siquiera yo lo haría

pero ahora bien

tampoco desearía que le ocurriera a nadie.




















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