Ayer Domingo cuando iba a recoger al aeropuerto a mi hijo pequeño que venía de la Isla mayor de éste pequeño archipiélago, de la isla de Mallorca que es más conocida que el Papa y en la que me he cagado cientos de veces y porque en la Península dices que vives en Menorca y a los cinco minutos va el menda y te dice ¿Y que tal por Mallorca? y tú al principio y como aún estabas dotado de paciencia le respondías, que no es Mallorca y es Menorca. Ah sí, te decía. Y entonces al día siguiente te encontrabas con un amgo que era común a los dos y te decía, me ha dicho Juan que sigues viviendo en Mallorca. Y éste último fulano ya ni me molestaba en explicarle que no es Mallorca y es Menorca de mis amores. Además Mallorca está invadida de hordas de guiris y durante todo el año. En Menorca esa invasión es más discreta y más estacional y porque donde ésta pequeña Isla peta y se desborda, es durante el verano y el resto del año, se puede vivir holgadamente en ella. Mallorca y la otra isla, que se llama Ibiza son un buen y mejor ejemplo de lo que no se debe hacer en el tema turístico, pero claro la pasta es la pasta y aquí son todos un poco fenicios y si un negociete les da pasta, pues ¿que más queremos? y porque la pasta está por encima de todo y en éste tema ellos piensan que no debe haber principios, ni quejas existenciales, ni que cuidemos el medio ambiente, ni que tengamos el deber de conservar tanta belleza que almacenan éstas pequeñas Islas. Y Mallorca e Ibiza están metidas y hasta el fondo, dentro de ese vértigo que te da la pasta y que se resume en ganas pasta y quieres ganar mucha más pasta, aunque eso conlleve destrozar toda su belleza. Menorca está más conservada, aunque poco a poco, se va metiendo en esa rueda de ambición ciega. Camino vamos de ello. Y entonces dentro de 10 años, no habrá tantas calas vírgenes y preciosas y serán sustituídas por calas llenas de sombrillas de paja y debajo de cada una, habrá una familia de guiris que nunca se habrán enterado que están cooperando a la destrucción total de una de las más hermosas islas del Mediterráneo. O sí se han enterado, pero esa información no les interesa y porque ellos vienen a disfrutar y porque están de vacaciones y no están para otros rollos. Hemos llegado a ese tipo de guiri, que le importa un pito el lugar donde van de vacaciones.
Ellos sólo quieren sol e iba a decir y mar. Pero me temo que así no es, lo del mar no está muy claro y porque cuando pasas en coche por casi todos los hoteles de guiris (que son amplia mayoría) ves que alrededor de la piscina del hotel, hay cientos o miles de guiris tomando y todos rojos como tomates y que cada equis horas se dan un baño pero en la piscina del hotel y lo del baño en el mar es para otro tipo de turismo. Digamos que el turismo cutre se baña en la piscina del hotel y el de pasta y de alto abolengo, va en barco o en yate o si va a pie, visitarán las calas y todos estos, se bañaran en el mar Mediterráneo.
Pues empecé queriendo hablar de una cosa y me perdí por las ramas del árbol. Y recogiendo hilo...pues yo iba en mi buga y dispuesto a recoger a mi hijo pequeño del aeropuerto y como siempre y porque es una de mis manías, me fuí por una carretera secundaria o terciaria o sea una mierda de carretera pero que conserva la belleza de las antiguas carreteras que tenían vistas al campo y a algún suburbio de la ciudad. Pues en una de sus curvas más cerradas y al coger esa curva me aparece un tipo montado en una Vespino y a 60 km/h y porque una Vespino no puede dar más y en plena curva se me aparece y por mi carril o sentido, ese tipo montado en su Vespino y no me lo tragué porque dios no quiso y porque yo frené lo que pude y porque él también dió un volantazo que a mí me esquivó, pero se fue a la cuneta y no se estampó contra un muro de puto milagro. Y yo lo ví todo por mi espejo retrovisor y me dije, menos mal que no necesita ayuda. Y por un momento pensé y como se te puede joder la vida en un segundo o en décimas de segundo y yo que iba todo feliz a buscar a mi hijo y en esa mínima fracción de tiempo, la vida se puede girar de tal manera y en el peor de los sentidos, que aún ahora y después de 24 horas aún tengo que tragar saliva y reconocer la suerte que he tenido.

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