LAS 12,15 DE LA NOCHE

 

Son las 12,15 de la noche y ya del día 21 de Enero y me cuesta un huevo que a las 12 de la noche empiece otro día. No son horas para hacerlo. yo cambiaría el día a primera hora de la mañana y cuando de verdad empieza el día siguiente. Pero tampoco son horas de ponerse a protestar. Además, me da bastante igual que si el siguiente día empieza ahora o dentro de 12 horas. Es como esa famosa hora que a veces la quitan y que otras ocasiones la añaden y en ese baile de horas, uno se puede molestar un poco o mejor dicho, un poquito, pero no me jodáis con el puto tema de la hora y porque al final me da exactamente igual que sean las 6 o las 5 de la tarde. El sol se pone igual y sea a la hora que sea. Además que le pregunten a los países nórdicos el tema de la puta hora y te dirán conoces el sol de medianoche y en Alaska te preguntarán, sabes que son tres meses seguidos de oscuridad permanente y que cuando salga el sol, ya te habías olvidado de su existencia. Cosa grata y porque siempre te sorprenderá. Y por todo esto quiero que no andéis por las ramas del árbol y centraros un poco más hacia donde debemos ir. Y lo principal y lo más importante será pensar en el como llegamos hasta aquí y hacia donde vamos y que es lo que queremos y porqué nos está pasando todo esto. Las preguntas típicas que nadie ha sabido responder y eso es muy preocupante y siglos y siglos haciéndonos las mismas preguntas y ni la ciencia ha tenido las respuestas correctas. Ahora bien, eso no quiere decir que ahora venga un payaso de esos antivacunas, que casi nos joden todo el tinglado que entre muchos habíamos montado contra el Covid. Aquí en España hay algunos, pero esos algunos están tan desprestigiados que cuando uno de ellos está hablando por ejemplo, al público por televisión, el resto de sus congéneres se camuflan y por vergüenza ajena. Aquí son malos, son demasiado malos y enseguida se les ve el plumero y enseguida se sabe de lo que van.

Parece que algún país de no sé sabe donde, tuvieron más influencia que aquí. Y yo lo entiendo sólo en parte y porque sé que el miedo que se tiene de morir, genera cualquier tipo de situaciones y gracias a ese miedo tan instintivo, hubo unos cuantos seguidores de  esa secta que tuvieron su minuto de gloria. Pero sólo fue un minuto y no más. De aquellas no triunfaba tanto Vox como ahora y que tampoco es para rasgarse las vestiduras, pero han crecido y se aproximan peligrosamente al 18%. Pues los de Vox les gusta jugar con estas cosas y hacen exactamente lo mismo que hace Trump y juguetean con los antivacunas y con todo ese ganado que se les fue sumando en la pandemia y claro con estos elementos que antes de la pandemia, estaban perdidos de la mano de dios, pues por ejemplo el Trump les tendió una mano caritativa y para que también se sumaran a sus huestes reaccionarias. Pues los de Vox también hicieron exactamente lo mismo y sumaron a todos estos payasos a su puto circo llamado Vox. Me acuerdo que tenía dos amigos virtuales y que habían sido compañeros de trabajo, que de repente empezaron a decir por las redes que eran antivacunas, además de fachas y hasta la bandera. Y venga a meter rollos infumables y mezclaban sus ideas antivacunas con todo el fascismo que llevaban dentro y aquello olía a podrido por todos lados y así fue y hasta que llegó un día, en que me dije, no puedo más. E ipso facto los anuléy los borré del mapa. Y desde ese día duermo y descanso mucho mejor. Me liberé de tanta mierda, de toda su maldad que yo no conocía de ellos, de tanto resentimiento amargo y ácido, de tanta rabia violenta, de tanto odio que corría por sus venas y de tanto descerebrado que había en sus filas. Menudo nivelazo, tenían ese pedazo de hienas.

Lo mejor que se puede hacer, es coger distancia con ellos. Anularlos de tus redes sociales, ignorarlos y si yo pudiera y me dejasen hacerlo, los mandaría todos juntos a una Isla deshabitada y por que si tuviera un sólo habitante, seguro que acabaría renegando de toda esa tribu de malos bichos. Ellos juntos se crecen como pavos reales, se sienten muy machos y lo ostentan y porque se sienten más hombres que nadie y juegan a ver quién la tiene más larga, odian a los inmigrantes que dicen que nos vienen a quitar el pan y como si el pan sólo fuera nuestro, mejor dicho, de los patrios españoles de a pie que dicen que no pueden trabajar porque los inmigrantes les quitan el puesto de trabajo y no dicen que el verdadero problema está en ellos mismos, que son un pedazo de vagos maleantes que viven de ese cuento que algunas veces quieren contarnos a los demás. Hoy en día, no es fácil poder vivir entre ese ambiente tan agresivo, tan faltón, tan de macho ibérico, tan racista y tan contra todo lo que les huele a izquierda. A veces uno piensa que ya venías de tiempos peores y que nunca volverías a ver a este especie de retrógrados que sólo desean volver al nazismo. Pero así somos los humanos y tendremos que tropezar cien veces en la misma piedra y para darnos cuenta que éste tipo de elementos son incompatibles con la vida. Por donde pasan, arrasan con todo. ¿Y es que acaso todo esto no sabemos de que coño va?.














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