Y como coño uno se puede comer el mundo. En mis épocas de joven sabía como comérmelo y porque no lo pensaba dos veces y me lo comía y en la digestión me preguntaba ¿y ahora que hago?. Nunca supe cual era la respuesta correcta. Más tarde pensé que el mundo sería demasiado indigesto y por un tiempo, dejé al mundo de lado y no por nada especial y porque simplemente mi motivo fue su difícil digestión. Y cuando en mi época más madura y cuando los años no perdonan, volví a querer comerme el mundo y ya fuera indigesto o no lo fuera. Y ahora sigo tirando de ese hilo y por eso digo, que vivo del cuento que la vida me ha regalado. Lo único que ha cambiado entre mi juventud y ahora, es que de joven tenía toda la vida por delante y ahora tengo la mayoría de mi vida por detrás. Y eso marca tus comportamientos y no llegan a limitar mis esperanzas y porque las esperanzas van por libre. Y eso no tiene edad posible y ni hay un antes y un después. En lo físico sí que lo noto, pero eso es ley de vida y cuando es ley de vida, poco puedes hacer. Aunque es verdad que algo se puede hacer y cuidarse, mimarse, comer sano, practicar algún deporte, follar mucho y je, je, jé y no me escarallo de la risa y porque en éste último aspecto del folleteo, debería estar llorando a moco tendido. No sé ni cuando follé por última vez y tampoco sé si follaré alguna vez más en mi vida. Y después hay algunos que dicen y hablan de la sexualidad de los viejos y estos que lo dicen, os aseguro que no son viejos y porque hablan que nuestra sexualidad, la de los viejos pellejos, como si fuera igual de rica y de plural, que en otras etapas anteriores de tu vida. Y voy yo y me lo creo. De joven, yo no paraba de follar y ahora de viejo, no paro de no follar. Mi realidad es esa y la de los demás viejos como yo, no debe estar muy lejos. Yo tengo un amigo que es un follador nato y pasa una mosca y ya se la está follando. Es increíble la rapidez de reflejos que tiene y es un una pantera salida en busca de su presa. Hay depredadores y hay los que se ponen a observar y tal y como es mi caso y cuando te vas a decidir... tu objetivo ha desaparecido del mapa. No soy muy rápido en el tema de ligar pero tampoco quiero ser tan veloz y tan rápido y porque el tema del sexo y de ligar me los tomo muy a pecho. Hay una cierta envidia sana cuando veo a otras personas que se comen la boca en diez segundos y ya están metidos en el lío, al minuto siguiente.
La verdad es que nunca me funcionó el ir tan acelerado. Yo creo que unos nacen así, como yo y otros nacen salidos y con la polla como bandera. Y a veces intenté darle la vuelta a la tortilla y me puse en modo rápido en el tema sexo, pero siempre y siempre ese tiro me salió por la culata. Y por esa misma y simple razón siempre volví a lo que conocía. Hay cosas y porque mucho que uno quiera, nunca podrás cambiarlas. Yo soy de sexo lento, tranquilo y sosegado. Después claro está, también todo esto del sexo depende del tiempo que le dediques y ahí me he pillado los dedos y porque por ejemplo, mi amgo le dedica al tema, día y noche y con un entusiasmo y unas ganas, que para que contaros y yo en cambio, le dedicó y como mucho media hora y muy de vez en cuando. Y así es imposible que yo pueda follar adecuadamente. Y como cada uno tiene su propia idiosincrasia pues habrá que respetarla. Pero coño después no te quejes ni llores con que no follas. Mis mejores polvos en éste vida han venido precedidos de besos, de caricias y de contarnos muchas y largas historias y casi nunca fue al revés y primero el sexo y después, todo lo demás. Y no os creáis que esto que parece tan sencillo, lo entendí en unos cuantos años y porque no y no sé muy bien la cifra exacta de años en que me dí cuenta que yo era así y que no había que comerse el coco por ser de esa manera. Creo que sobre los 61 años, me eché una mano a mi mismo y porque ciertamente acepté y de una puta vez por todas, que yo era así y que no me iba a morir por ello. Y no sabéis que pedazo de liberación sentí por cada una de mis células.

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