"Quién siembra vientos, recoge tempestades"
decía ese refrán que tanto me gusta
y en un día de calma no se recoge nada,
ni vientos ni tempestades
y además la calma
tiene el poder de anestesiar el mar, los árboles
y la ropa colgada
y hasta las entrañas de cada uno
y un día de calma chicha tendrás menos gases
y por eso no flotarás tanto
y tendrás que beber más agua y para que tragues mejor.
La calma se contagia mejor con el frío
y se transmite por vía aérea a través de gotitas invisibles
que se producen por hablar tanto
o por decir demasiadas estupideces
o por escribir una gilipollez como ésta
pero una vez que la escribiste
te sientes aliviado y con menos peso
más ligero, más liviano, más suelto de verbo
y más dispuesto a decir otras tonterías.
La verdad es que me encanta
lo tonto, lo superfluo, lo banal
y además ¿que va a decir un tonto?
pues tonterías
que otra cosa podía decir un tonto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario