No, no me puedo quejar de la suerte que he tenido hasta ahora y porque después de haber vivido 70 años, en general y digo en general, no me puedo quejar demasiado. He vivido de todo. He estado en muchos lugares que ni en mis mejores sueños pude soñar con ellos. He sido muy bicho y a veces, muy mala persona. He sido malvado y mal pensado. He sido un ser rastrero y lo que me salva, es que lo he sido muy pocas veces. Otras veces he sido bueno y bondadoso, pero eso sí sin ser un tío grimoso. También he sido muchas veces, buena persona y con mis antecedentes personales lo podría demostrar. He sido amigo de mis amigos y otra cosa muy distinta, es que lo demostrara adecuadamente y en su momento apropiado. Y porque tengo la sensación de que las veces en que lo demostré, lo hice más bien a destiempo y como si meara fuera de tiesto. Hay muchos hechos que a lo largo de mi pequeña historia me han demostrado que no supe afinar cuando debía manifestar mis sentimientos. Y a veces, han pasado años y décadas, para decirle a alguien que lo quería o que lo echaba mucho de menos. A veces por descuido o por dejadez, otras veces porque mi famosa filosofía "de que si no es hoy, será mañana" y mañana pasaba lo que pasaba y mejor se lo diré otro día. Y al llegar ese otro día se me olvidaba de decirle que le quería. Mi vida ha sido una suma de olvidos y viendo a algunos desde aquí (desde Febrero del año 2.026), lo mejor que pudo pasar es que fueran olvidados sin haberme hecho mucho daño estructural, pero hubo otros, que fueron olvidos como demasiado forzados para ser olvidados y eso es imposible de realizar sin que se te produzcan daños en tu estructura molecular. De algunos olvidos, claro que me arrepiento y me arrepentiré siempre y porque tengo muy claro, que pude haber hecho mucho mejor las cosas y que las consecuencias de ese tipo de olvidos, han sido cuando menos que desastrosas o catastróficas. Y años después y en un día cualquiera y tras innumerables intentos, reúnes todo el valor necesario, para disculparte como corresponde y así lo haces, pero claro la respuesta por la otra parte o por la otra persona, ya te indica y claramente, de que ha pasado página y de que tú ya no estás en su historia. Vamos, lo lógico y lo más razonable.
Aunque en éste tipo de casos, lo lógico y lo más razonable, no son los principales argumentos para que una historia, por ejemplo de amistad, se destroce o se hunda o se reviva. Yo pondría al otro lado de la balanza, toda la intensidad de sentimientos que por mi parte ponía cuando nos veíamos. Yo lo hacía todo por la otra persona, mi casa era su casa, mi coche era el suyo y mis ganas de querer se las ponía a sus pies. Pero he visto muchas veces a lo largo de mi vida, que toda esa suma de pequeños detalles la mayoría de las veces no se apreciaron adecuadamente y ni siquiera mínimamente. Algunos se lo tomaban como una especie de compensación por no escribirle o por no llamarle durante unos años. Y lo que ellos no saben, es que no trataba de compensar nada y porque toda mi vida fuí así y nunca oculté que era parte de mi forma de ser y de estar por la vida. No sé porqué pero el teléfono nunca fue mi fuerte y lo de escribir pues de aquellas aún no sabía que podía decir mejor las cosas, escribiendo. Lo de escribir me vino y sin querer, a los 56 años. Pero mi conclusión final a todo esto, es que al principio parece que me olvido de muchas cosas, pero tarde o temprano, me acabo acordando de todas. Y las sensaciones nunca se olvidan del todo.

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