Ahora soy un pez voraz por mera necesidad
y amo todo lo que veo y siento
y ahora amo el mar visto desde tierra...
y eso te da una perspectiva más,
es ver el mar desde tierra sólida y segura,
y clavas tus pies en el suelo y de tal manera,
que ni un ciclón te moverá del sitio
y tanto vale un muelle como una roca
que resisten la mordida brutal y espumosa de las olas,
y aguantando las embestidas de esos remolinos delirantes
que te quieren arrastrar hacia el mar,
y tú mientras tanto
queriendo mantener esa paz y tranquilidad que emana el mar en calma en un día sin viento
esa paz que siempre hemos soñado en hacerla nuestra
y que a su vez, muy pocos la conseguirán.

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