Hay que saber reconocer


 Hay que saber reconocer

que durante un tiempo

fuímos por lo que luchábamos

que nuestra identidad estaba dentro de esa causa

y dentro de ese fin

y que por ella, 

dejamos parte de nuestra piel 

pero lo peor de todo

es que una buena parte de nuestros bellos sueños

se acabaron rompiendo en mil pedazos

y entre los pocos pilares que se quedaron en pie

y entre otros pocos que pudimos recoger del suelo

y sumando otros que fuímos añadiendo el resto de nuestras vidas

hemos salido lo que ahora somos 

seres más utópicos de lo que antes éramos

y sí, estamos más viejos y desgastados

pero la utopía ha sido el motor de nuestra historia

y ahora en los atardeceres dorados del otoño

y bajo la mano líquida de la lluvia

uno se da cuenta y hablo en mi caso

que todo lo vivido ha merecido la pena

y hasta mis fallos y errores, siguen conmigo

los  tengo anotados en una pizarra invisible

que tengo dentro de mi mente.

Pero en el otro lado de mi memoria

están mis aciertos, mis sentimientos,

mis pensamientos, mis amores perdidos 

y los que se quedaron sin pilas

y todo ese conjunto

es el que fue moldeando mi cuerpo,

mi mente, mi alma, mis sentimientos

y es bueno reconocer 

que he sido de todo un poco

y que no he sido tan grande como yo esperaba

pero tampoco he sido un ser insignificante

como pensaba que era en mis peores momentos.

Mi conclusión final

es que fuí un poco de todo

y todo lo bueno que hice

lo llevo en un bolsillo

y todo lo malo, lo llevo en el otro.












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