YO ANTES, HACE 15 DÍAS. (A los 15 días de que se declarara la Pandemia)

                                              

Yo antes (hace 15 días)
avanzaba por pseudópodos
y abrazaba con ventosas
y era tal mi poder envolvente
que cuando abrazaba...
yo personalmente me derretía
lo que no sé
es lo que le ocurría a la otra persona...
aunque gustar, sí que le gustaba
y porque le costaba mucho
despegarse de mis tentáculos.
Yo de aquellas,
era suave e intrépido,
me gustaba pasear por las veredas de la vida,
acariciar la piel que se erizaba
al lento paso de mis dedos
y la que en otro día,
fue declarada como desaparecida
y se fue sin aviso previo
sin un último beso
sin decir adiós ni un hasta siempre.
Además yo hace 15 días
era intrépido y atrevido,
valiente, espléndido,
amable a veces,
irritable en otras,
a veces, duro y frío como la escarcha de la mañana,
otras veces, soñador empedernido
que no se enteraba ni de la mitad,
buen conversador en mis mejores días,
siempre indisciplinado con lo establecido,
anárquico en mi día a día,
buena persona o eso era lo que yo me creía,
y había días en que sentía carismático y entrañable,
actor de pandereta,
y/o bucólico y melancólico...
Yo era de otra época,
era antiguo a más no poder,
era de balneario antiguo y oxidado
era una persona afable y amable,
me gustaba con locura la música
y conducir y cabrearme dentro del coche,
siempre había un pero hacia el conductor del otro coche,
un pero ácido, agrio y poco amable,
un pero coño...
¿porque no vas más rápido con ese pedazo de carro?
pero todo ese cabreo se acababa al salir del coche,
dejaba mi armadura ácida en el asiento
y sin más, me volvía a vestir de Bruno...
Y ahora en cambio
y por la encerrona que estamos sufriendo
no me dejan ser el de hace 15 días.

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NADIE APRENDE A VOLAR (José María Zonta).

Nadie aprende a volar hasta que inventa un cielo.