LOS ÁRBOLES ME DAN ALAS

 No  te preocupes por mí 

estoy bien 

un poco viejo achacoso

y este calor de caldera 

se está

 encargando de poner mis ánimos en estado de alarma. 

Mis ánimos están bajos

pero creo que sé dominarlos.

Son ánimos en modo avión

pero no te preocupes por ello

siempre lo hago cuando llega el calor del verano.

Esto ya lo dije

y sé que me moriré en un mes de Julio y de Agosto

y tal como va Junio, tendré que añadirlo a la lista

y señalar en el calendario los tres meses

como de riesgo alto y potente. 

Yo pensaba que al final de mis días 

me recompesarían de alguna manera

y que me obsequiarían con veranos dulces y fresquitos

como eran antes los de mi niñez. 

mitad de calor, pero no soporífero

y la otra mitad lloviendo o nublado

los Septiembres también se salvaban

y en cambio ahora

el calor nos respeta menos

y se comerá Septiembre y al final desaparecerá del mapa

mi querido y amado otoño.

Y eso me tiene muy preocupado

ya no habrá árboles otoñales

ni saldrán setas en los claros del bosque

o bajo la hermoso sombra de un árbol.

No podré encender mi estufa de leña

y disfrutar de esa magnifícas tardes otoñales.

Viendo como se quema la leña, con música de fondo 

y viendo a los gatos pasear o pidiendo mimos.

El otoño está hecho para que pensemos y decidamos

y además, también pasará 

que de repente me veré abocado al crudo invierno

sin transiciones , sin preámbulos, ni nada de ir poquito a poco

Me perderé los colores otoñales 

y ese manto de hojas húmedas que parecen alfombras marrones 

sobre el precioso verde, con que nos obsequia el otoño

y mientras, en los campos de maíz se secan las últimas

 mazornas

que han quedado sin recoger en la última cosecha.

Mi alma es 90% otoño

mi infancia en otoño 

eran vendimias y olor  a uva fermentada

manzanas que en verano no sé comieron

el Ciruelo se quedaba desnudo pero del todo

los perales, como siempre, dieron muy pocas peras

mi madre diciendo que había que cortarlos 

y yo pensando que con su poca paciencia

poco les quedará de vida

y a lo mejor en el verano que viene

insistía ella

servirían de leña para hacer sardinas a la brasa.

Yo, de mi madre aprendí no mucho,

pero sí que aprendí a ser muy pragmático

y el tema de la leña levantó mi ánimo

y en ese momento dejé de compadecerme

por los pobres perales.

Son ciclos vitales 

todos estamos metidos en ciclos vitales

el del peral era ese

 pocas peras (o sea, poco rendimiento), matarlos y cortarlos

y hacer un buen montón de leña

y en el próximo Verano hacer brasas para las sardinas,

las mejores sardinas son las de Junio 

tienen más grasa bajo su piel

y eso le daba alas a la brasa y 

mientras el olor de sardinas nos envolvía en una nube de

 olores.

Los árboles en mi infancia fueron mi debilidad

veía uno y sin más trepaba por él

y desde allí arriba la visión del mundo 

era totalmente diferente

había más perspectiva, más direcciones, más claridad, 

y más energía

las dudas se convertían en certezas

el aire se hacía más fresco

y yo bajaba del árbol todo ufano

y dispuesto a cumplir lo decidido.

Creo que los árboles me trasmitían su energía

y un día en que no me subí a ninguno

noté el bajón en mi ánimo

y en ese momento sentí 

que seríamos uno para el resto de mi vida.

Yo creo que ahora, me está pasando eso,

son muchos años sin subirme a un árbol

y noto esa carencia energética.

Decía el anuncio 

 "Red Bull te da alas"

pues a mí las alas

me las dan los árboles










 No  te preocupes por mí 

estoy bien 

un poco viejo achacoso

y este calor de caldera 

se está

 encargando de poner mis ánimos en estado de alarma. 

Esto ya lo dije

y sé que me moriré en un mes de Julio y de Agosto

y tal como va Junio, tendré que añadirlo a la lista

y señalar en el calendario los tres meses

como de riesgo alto y potente. 

Yo pensaba que al final de mis días 

me recompesarían de alguna manera

y que me obsequiarían con veranos dulces y fresquitos

como eran antes los de mi niñez. 

mitad de calor, pero no soporífero

y la otra mitad lloviendo o nublado

los Septiembres también se salvaban

y en cambio ahora

el calor nos respeta menos

y se comerá Septiembre y al final desaparecerá del mapa

mi querido y amado otoño.

Y eso me tiene muy preocupado

ya no habrá árboles otoñales

ni saldrán setas en los claros del bosque

o bajo la hermoso sombra de un árbol.

No podré encender mi estufa de leña

y disfrutar de esa magnifícas tardes otoñales.

Viendo como se quema la leña, con música de fondo 

y viendo a los gatos pasear o pidiendo mimos.

El otoño está hecho para que pensemos y decidamos

y además, también pasará 

que de repente me veré abocado al crudo invierno

sin transiciones , sin preámbulos, ni nada de ir poquito a poco

Me perderé los colores otoñales 

y ese manto de hojas húmedas que parecen alfombras marrones 

sobre el precioso verde, con que nos obsequia el otoño

y mientras, en los campos de maíz se secan las últimas

 mazornas

que han quedado sin recoger en la última cosecha.

Mi alma es 90% otoño

mi infancia en otoño 

eran vendimias y olor  a uva fermentada

manzanas que en verano no sé comieron

el Ciruelo se quedaba desnudo pero del todo

los perales, como siempre, dieron muy pocas peras

mi madre diciendo que había que cortarlos 

y yo pensando que con su poca paciencia

poco les quedará de vida

y a lo mejor en el verano que viene

insistía ella

servirían de leña para hacer sardinas a la brasa.

Yo, de mi madre aprendí no mucho,

pero sí que aprendí a ser muy pragmático

y el tema de la leña levantó mi ánimo

y en ese momento dejé de compadecerme

por los pobres perales.

Son ciclos vitales 

todos estamos metidos en ciclos vitales

el del peral era ese

 pocas peras (o sea, poco rendimiento), matarlos y cortarlos

y hacer un buen montón de leña

y en el próximo Verano hacer brasas para las sardinas,

las mejores sardinas son las de Junio 

tienen más grasa bajo su piel

y eso le daba alas a la brasa y 

mientras el olor de sardinas nos envolvía en una nube de

 olores.

Los árboles en mi infancia fueron mi debilidad

veía uno y sin más trepaba por él

y desde allí arriba la visión del mundo 

era totalmente diferente

había más perspectiva, más direcciones, más claridad, 

y más energía

las dudas se convertían en certezas

el aire se hacía más fresco

y yo bajaba del árbol todo ufano

y dispuesto a cumplir lo decidido.

Creo que los árboles me trasmitían su energía

y un día en que no me subí a ninguno

noté el bajón en mi ánimo

y en ese momento sentí 

que seríamos uno para el resto de mi vida.

Yo creo que ahora, me está pasando eso,

son muchos años sin subirme a un árbol

y noto esa carencia energética.

Decía el anuncio 

 "Red Bull te da alas"

pues a mí las alas

me las dan los árboles.

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