A veces se me llena la cabeza de remordimientos
y todos sabemos
que los remordientos son pirañas muertas de hambre
que te devoran desde los pies a la cabeza
y todo lo que hasta ese momento considerabas grandioso
y te sentías orgulloso de haber sido tú, el protagonista
se va a convertir en carne putrefacta
y pasto para otros peces que viven a la sombra de las pirañas.
Son los peces carroñeros
que les da igual comer carne fresca
que carne podrida mezclada con gusanos y cadáveres de
moscas
y además al moverse el gusano en el agua,
los atraen con más intensidad y fuerza.
La atracción fatal de un cebo vivo.
Hay muchos tipos de atracciones fatales:
la atracción sexual,
la atracción sobre o de un amigo,
la atracción visual de la belleza
la atracción intelectual
o la de enamorarte de otro cerebro.
La atracción del bien o del mal
o la misma atracción sobre algo desconocido
o la que te arrastra por el lado más oscuro.
Y a veces
y muy pocas veces se juntan en una persona
en una misma persona
y porque como decirlo
¿sería mucho pedir?.
Pero si levantas tu mirada hacia el cielo
y ves ese caos cósmico
y observa como todo sigue funcionando,
entonces comprenderás
que en realidad
¡no estás pidiendo tanto!.
Dicho de otro modo
todo es relativo y nada es absoluto.
Por lo tanto,
en ésta vida que nos ha tocado vivir
¡nada es imposible!.
Mirarme a mí,
estoy más o menos integrado
saludo al vecino de enfrente
me voy a comer con mis amigos
y voy disimulando mi verdadero yo interior
y no estoy preso
ni me han encerrado de por vida en un manicomio,
aunque es verdad,
que he visitado un manicomio un par de veces.
Un mes de cada vez.
Y ese dato me llena de orgullo
y añade una inmensa riqueza a mi expediente vital
y por eso a veces me inflo como un pavo real
y muestro toda la belleza de mis colores y plumas.
Lo que para otros es un dato vergonzoso
para mí es un dato divino que inundará un poco más,
mi paupérrima y escasa felicidad.
Necesito ser y estar feliz
necesito andar en círculos
y al mismo tiempo, ser el planeta que siempre quise ser
necesito andar hacia atrás, como los cangrejos
y coger carrerilla
y dar el salto más grande de mi vida
y subirme a un globo e inflarlo con mis pulmones
y que el viento me lleve más allá de los atardeceres.
Y yo, entre otras cosas
en un atardecer veo eso,
veo una puerta circular anaranjada o rojiza
que al abrirla
me inunde con un mundo hecho de luz y de paz infinita.
Y entonces si que diré...
¡misión cumplida!.

No hay comentarios:
Publicar un comentario