Espero que nadie que me conozca
apueste por mí
no soy ningún caballo ganador
no tengo la suerte de mi lado
no sé apostar ni como se apuesta
ni donde se apuesta.
Soy un cero patatero en el tema de las apuestas.
Nunca me gustó apostar
ni nunca sentí la tentación de hacerlo
ni hice esas pequeñas apuestas que se hacían cuando eras un
niño
ni me la jugué a ver quién acertaba el resultado de un partido
o a quién ganaba en las canicas o en el futbolín
y eso que tenía envidia de quién ganaba
y porque volvía a su casa todo orgulloso
y todo enchido como si fuera un pavo real.
Yo nunca, que yo recuerde
aposté nada
aunque si que es verdad que muchas veces me la jugué a cara y
cruz
y mi cara y cruz más brillante fue cuando tiré la moneda al aire
y cara era hacer medicina
y cruz era hacer biológicas
y salió cara por la cara
y porque a lo mejor tenía más ganas de que saliera cara
y por esa simple razón me puse a estudiar medicina.
Claro que también me dí un tiempo y por si las moscas
me concedí dos años estudiando medicina
y al cabo de ellos, valoraría lo que pasaba.
pero a los dos años decidí seguir estudiando medicina
iba bien en la carrera
y tampoco sus materias eran tan horribles.
Tuve mis dudas más adelante
entre los 4 a los 5 años de carrera
pero creo que esas dudas eran más producto
de haberme tropezado con un profesor que intentaba joderme
la vida
y por una parte lo consiguió o sea me la jodió
y porque me hizo pasar dos años comiendo en la palma de su
mano
y además, su puta asignatura tenía la clave de todo
y si no la aprobaba no podía pasar al siguiente ciclo
y me tuvo dos años en que aprobaba las asignaturas de cuarto
pero que si no aprobaba la suya
me las suspenderían todas juntas.
La verdad es que lo pasé muy mal
y porque entre otras cosas
yo sabía perfectamente porque él lo hacía.
Y todo era porque le había jodido un buen montón de sus
clases
eran tiempos en que todo se arreglaba a base de desalojos
y porque siempre había motivos para desalojarlo todo
y el tío nada más verme
se ponía todo loco y se convertía en una bola de odio con un
solo deseo, que era matarme
y porque él sabía perfectamente a lo que yo iba
cuando merodeaba por su clase
y le desalojaba su clase ante sus narices
y desde esas yo supe que me la tenía guardada.
Y por gajes de mi mala suerte
mi asignatura pendiente del primer ciclo se quedó sin profesor
y va el tío y se presentó a esa plaza
y de repente, me encontré ante mi peor enemigo
y con la palabra venganza dibujada en su frente de orangután
y me las dió por todos los lados
me hizo verdaderas perradas
me hundió varias veces en lo más profundo de los infiernos
y hasta me hizo creer que me había perdonado
y cuando me creí que todo estaba olvidado
y por tanto, me sentía totalmente confiado
se inventaba cualquier excusa o razón para darme otro palo.
La verdad es que las pasé canutas
y hasta estuve varias veces a punto de rendirme y sin
condiciones.
Y después de hacerme pasar por todo
y con todo tipo de humillaciones inimaginables
y cuando yo estaba reclamando al Rector que me examinara un
tipo independiente
y que no tuviera nada que ver con ninguno de nosotros dos
empezó a ceder un poco y porque algo llegaría a sus oídos,
pero el caso es que al final de año
pude comprobar que por fin había aprobado su puta
asignatura.
Y a partir de ahí, todo fue coser y cantar
y ya fuí aprobando de curso en curso
y hasta que pude oír la trompeta final,
la trompeta que anunciaba que había acabado la carrera de
medicina.

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