Tengo ejércitos dentro de mi cabeza
que desfilan todos los días por mi calle.
Tengo jueces con toga
que antes se hacían los neutrales
y ahora se han despelotado
y se están mostrando como lo que son,
jueces parciales, pero muy parciales
escorados a la derecha de las derechas
hacia esa derecha tan rancia y que emite un fuerte olor a
naftalina
ahora se revuelven contra todo lo que consideran rojo
y todos estos señoros
me recuerdan a tiempos de mi padre
donde el miedo se llevaba en la sangre
y hasta en la médula ósea
donde hablar estaba prohibido
donde el hecho de soñar era para otros
donde oponerte a algo era el primer paso
para acabar con tus huesos en la cárcel
y condenado por un juez que sabía perfectamente lo que hacía
y porque su objetivo era mantener el orden, su orden
o el orden de los vencedores de aquella guerra siniestra
donde los fascistas dieron un golpe de estado
y que al final, acabaron ganando
y que ahora, quieren imponer sus herederos con toga
y para seguir siendo los guardianes de la ideología fascista
y en fin, lo que quieren es que se vuelva a aquél mismo orden
y eso significa, el ordeno y mando y ¡todo por la patria!.
Y el que así no lo haga
pues muy sencillo
¡a galeras a remar!
y que no se hable nunca más de éste asunto
y porque lo digo yo, que soy juez del tribunal supremo.

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