No recuerdo muy bien en que momento me cambió la vida
soy un tío de memoria frágil
y porque mi madre me la dejó como herencia
y de mi padre no sé nada en éste aspecto
no recuerdo si tenía buena memoria o no la tenía
y porque tenía una gran parte de memoria borrada
y porque no sé podía hablar de la guerra del 36
la que se produjo por un golpe de estado de la derecha más
fascista y acérrima
y si ahora me escuchara mi padre me diría...habla bien de los
vencedores
y porque así fue educado y domado
y apredió rápidamente a callar y besar el santo e ir todos juntos
a cantar "el cara el sol"
Y en aquella santa casa,
que al final no era tan santa
era un tema totalmente prohibido
y esa etapa de la historia nunca existió
como mucho, hablaban que fué una época de mucha hambre
y mucha miseria y que las guerras eran horribles.
Y claro que son horribles y miserables
y lo de matarse los unos a los otros
eso sí que tenía que estar totalmente prohibido
pero ahora añado una cosa más
fue un golpe de estado en toda regla
un golpe fascista hasta su misma médula
y si no lo hubieran hecho nada de esto hubiera pasado.
Pero esto último no se lo podía decir a mi padre
estaba demasiado marcado por el miedo
y cuando el miedo campa sus anchas
el miedo es el que domina el escenario.
Mi padre se había salvado de ir al frente
y para hacer eso, se necesitaba tener pasta
y así untar a los mandos militares.
Pero su hermano que era más joven que él
o sea lo que venía a ser mi tío
si que tuvo que ir al frente,
pero menos mal que nunca me habló de ello
porque supuraba resentimiento por todos sus poros
culpaba de todo a los del otro bando
y por ser rojos y muy malos
y además, se comían a los niños en crudo en sus celebraciones
y por todo esto me alegró mucho que nunca me hablara de este
tema.
Mi padre y mi tío eran los guardianes
de todos los secretos de su familia
y de vez en cuando quedaban para intentar resolver algún
asunto de su familia
y yo cuando era un enano, los veía pasear de un lado al otro
y como si fueran dos leones enjaulados
y de vez hacían una parada
y no sé si era para coger aire o para calmar su ansiedad
y discutían e intercambiaban pareceres y tomaban decisiones
y cuando yo era muy pequeño, hasta me daban miedo
hablaban para que no los oyeran los demás
cabizbajos, pensativos, todo el rato mirando al suelo
y como si estuvieran tomando decisiones para arreglar el
mundo.
Desalojaban lo que venía a ser el comedor de mi casa
cerraban todas sus puertas y allí, no podía entrar nadie
y venga a pasear de un lado al otro del comedor.
Siempre tuve esa imagen grabada en el fondo de mi memoria
mi padre y mi tío y mi tío y mi padre
dos fieras encerradas en una celda imaginaria
y que al acabar su reunión
volvían a ser tan mansos como siempre lo fueron.

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