¿Qué estarán diciendo de mí
todas esa aves de rapiña que están al acecho?.
Pero tampoco se lo voy a preguntar
no tengo tiempo para esas cosas tan superfluas
y tan llenas de odio y tan sobrepasadas de rabia.
No tengo tiempo
ni tengo ganas
y todos sabemos que lo que se hace sin ganas
no llegará hasta la siguiente esquina.
Mi vida está hecha a base de esquinas
y aquella esquina me encantaba
pero cuando lo intentabas explicar
tenías que decir el nombre de la calle
y a que altura estaba,
si estaba al principio, por el medio
o hacia el final de la calle
y casi en el cruce con otra calle.
Pero esas esquinas siguen dentro de mi mente
y dentro de mi alma
y de vez en cuando salen a flote
y ahora mismo he podido comprobar
que siguen sin nombre
que carecen de apellidos
que siguen situadas en esa parte inconclusa y difuminada
dentro de aquella calle o en relación con otra calle
o entre aquella vieja librería y aquella hermosa fuente
y es que siguen habiendo esquinas que tienen su propio ritmo
vital.

No hay comentarios:
Publicar un comentario