Yo te pediría
que no me entregues a los leones
aunque antes deberías saber que los leones de ahora no son tan
fieros como los pintan
que han perdido el gusto y el apetito por la carne humana
que se les cae el pelo de su hermosa melena
que cuando rugen apenas se les oye
y porque suena más fuerte el maullido de un gato
que cuando muerden son más delicados que antes
y porque ahora lo que les gusta más es jugar a morderte
en fin, que se han hecho más cachorros, más juguetones
y mucho menos peligrosos
y si les das comida caliente y bien cocinada en su propia salsa
te puedo jurar
que se sentará a la mesa contigo y con el domador
y domador pásame ese filete que está en su justo punto
y bien pasadito por los dos lados
y pónme una copa de ese vino que tanto me gusta
y después, dormiremos la siesta viendo el Tour
y despertaremos cuando estén llegando a meta
porque los leones tenemos una alarma interior
la ponemos a una determinada hora
y ella nos despierta de esa especie letargo en que hemos
entrado después de comer
y que casualidad
siempre suena un poco antes de que lleguen a meta
y para que podamos ver como gana el de siempre
ese tal Pogacar de los cojones.
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