Es fácil de suponer
que todo esto que ahora te estoy escribiendo
no vas a leer nada de nada
y porque ahora, no oyes,
ni escuchas, ni lees nada de lo que venga de mi parte.
Y no te preocupes por eso,
pues me pasa exactamente lo mismo a mí contigo.
No quiero escuchar nada que venga de tí
ni un susurro, ni una palabra a medias
ni un estornudo
ni un carraspeo
ni un chasquido de dientes
ni un saludo a lo lejos
ni nada que enturbie mi paz interior.
Tu presencia corporal
y el tono agudo de tus palabras
sería como si me dieran dos contundentes patadas en los
huevos.
No sé si lo podría soportar.
Pero también quiero que entiendas
que pasado todo éste largo tiempo de duelo
puedo afirmar y con el corazón en la mano
que estoy seguro que tampoco sería para tanto.
Ahora ya no puedes hacerme el mismo daño que antes
pero claro, yo tampoco a tí.
Por tanto me contesto a mí mismo
y concluyo que quizá lo pudiera soportar
y por eso decía antes...
¡que tampoco es para tanto!
y si no lo era antes
menos lo va a ser ahora.
Esto ya no es lo mismo que antes
no se la parece ni por el forro
ni por el dobladillo
ni por los bajos fondos en una noche sin luna.
Esto no tiene nada que ver con aquello.
Aunque ahora y pasado ese tiempo de curar y sanar heridas
me estoy dando cuenta que a veces repito alguno de mis
pensamientos
y por eso ahora insisto
que tampoco antes, era para tanto.
Hay mucho que se idealiza en ésta vida
y se le adorna en exceso
y al final, lo recargas demasiado con adornos florales
y lo acabas convirtiendo en algo pasado de rosca o en algo
recargado en exceso y que puede parecer demasiado barroco.
Y hay momentos en ésta vida en que te lo crees todo
y porque has soltado tu imaginación de tal manera
y que has puesto al servicio de esa causa, que se llama querer
que cuando te das cuenta
has convertido tu cuento humano en un cuento mágico.
Y eso es lo que a mí me pierde
la magia
la magia que tiene la vida
la puta magia de los cojones
y puede que al alma le vaya muy bien con la magia
pero a tu cerebro, seguro que no.
Y que si uno lo piensa tranquilamente
cosa que ahora intento
pienso que a lo largo de la vida,
no hay tantos momentos llenos de magia
y porque son un bien tirando a ser escaso.
No hay tanto amor suelto por las calles
hay mucha más mierda que amor
hay más maldad que bondad
y por eso hay un refrán que dice...
¡piensa mal y acertarás!.
Y lo peor de todo esto...
es que suele acertar en su predicción.

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