¡PIENSA MAL Y ACERTARÁS!

   

Es fácil de suponer

que todo esto que ahora te estoy escribiendo

no vas a leer nada de nada

y porque ahora, no oyes, 

ni escuchas, ni lees nada de lo que venga de mi parte.

Y no te preocupes por eso, 

pues me pasa exactamente lo mismo a mí contigo.

No quiero escuchar nada que venga de tí

ni un susurro, ni una palabra a medias

ni un estornudo

ni un carraspeo

ni un chasquido de dientes

ni un saludo a lo lejos

ni nada que enturbie mi paz interior.

Tu presencia corporal

y el tono agudo de tus palabras

sería como si me dieran dos contundentes patadas en los

 huevos.

No sé si lo podría soportar.

Pero también quiero que entiendas

que pasado todo éste largo tiempo de duelo

puedo afirmar y con el corazón en la mano

que estoy seguro que tampoco sería para tanto.

Ahora ya no puedes hacerme el mismo daño que antes

pero claro, yo tampoco a tí.

Por tanto me contesto a mí mismo

y concluyo que quizá lo pudiera soportar

y por eso decía antes...

 ¡que tampoco es para tanto!

y si no lo era antes

menos lo va a ser ahora.

Esto ya no es lo mismo que antes

no se la parece ni por el forro

ni por el dobladillo

ni por los bajos fondos en una noche sin luna.

Esto no tiene nada que ver con aquello.

Aunque ahora y pasado ese tiempo de curar y sanar heridas

me estoy dando cuenta que a veces repito alguno de mis

 pensamientos

y por eso ahora insisto

que tampoco antes, era para tanto.

Hay mucho que se idealiza en ésta vida

y se le adorna en exceso

y al final, lo recargas demasiado con adornos florales 

y lo acabas convirtiendo en algo pasado de rosca o en algo

recargado en exceso y que puede parecer demasiado barroco.

Y hay momentos en ésta vida en que te lo crees todo

y porque has soltado tu imaginación de tal manera

y que has puesto al servicio de esa causa, que se llama querer

que cuando te das cuenta

has convertido tu cuento humano en un cuento mágico.

Y eso es lo que a mí me pierde

la magia

la magia que tiene la vida

la puta magia de los cojones

y puede que al alma le vaya muy bien con la magia

pero a tu cerebro, seguro que no.

Y que si uno lo piensa tranquilamente

cosa que ahora intento

pienso que a lo largo de la vida, 

no hay tantos momentos llenos de magia

y porque son un bien tirando a ser escaso.

No hay tanto amor suelto por las calles

hay mucha más mierda que amor

hay más maldad que bondad

y por eso hay un refrán que dice...

¡piensa mal y acertarás!.

Y lo peor de todo esto...

es que suele acertar en su predicción.











 

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