Y a 50 metros de mi casa
hay un bar.
Un bar que abrió unos días antes de que empezara la fiesta
la fiesta de mi pueblo y es de lógica suponer
que sería para aumentar sus ingresos con la fiesta.
La fiesta aquí solo dura dos días pero ¡que dos días!.
Llama mi atención con la intensidad que lo hacen
se dejan el pecho y lo que queda entre el pecho y la espalda
se lo dejan todo y más.
En las fiestas de este pueblo perdido de la mano de dios
dejan que los bares se monten una barra exterior
que por supuesto será mucho más grande que la interior
y su atractivo, que en realidad para mí no es ninguno,
es que les dejan poner la música a toda pastilla
y esa misma música
la llevo oyendo toda la noche y hasta las 5 de la mañana
y hoy ha sonado durante todo el día
y la verdad es que yo puedo más con ella.
Debe haber sobre 100 personas
brincando como unos poseídos,
dándolo todo
y a ese ritmo infernal de pun, pun y pun
que te va destrozando todas las neuronas
y que te taladra la mente con ese pun, pun y pun
de los cojones.
Machacón es decir poco
machacón, inhumano
y que si no te mata hoy seguro que te matará mañana
y todo el personal saltando al mismo tiempo
y repito, dándolo todo
y venga a saltar en una canción y en la siguiente
y porque el ritmo machacón del pun, pun y pun
todas las canciones lo tienen de base
y yo que estoy tranquilamente en mi casa
siento que me están torturando así por la cara
y de ésta forma tan burda y tan cruel
y hasta donde llego a pensar
que nadie me quiere.
Ahora mismo
y después de muchas horas
se han tomado un descando
y no saben lo que se lo agradezco
porque mi cabeza estaba a punto de reventar
y si mi cabeza revienta
¿qué va a quedar de mí?
pues polvo y ¿porque otra cosa podía quedar?
polvo inerte que se acabaría llevando la brisa del mar.
Al fin y al cabo, es lo que somos,
polvo y barro en los días de lluvia.
Aunque tengo que reconocerlo
me gusta mucho más
el barro que el polvo
y por eso, siempre quiero que llueva.
Hasta en mis peores días
quiero que llueva
y hasta en mis peores noches
nunca quiero que deje de llover.

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