Y VUELTAS Y MÁS VUELTAS SOBRE MI INFANCIA


 Y ahora estaba releyendo lo que he escrito hoy

y pienso que hay un detalle a tener en cuenta

y ese es que cada vez hablo con más frecuencia de mi infancia.

Y a lo mejor va a tener razón aquella psicóloga de aquél

 psiquiátrico 

en el que estuve dos veces encerrado y en cada encierro

fuí condenado por un mes 

y ella me insistía cada día, en que todos mis problemas venían

 derivados de mi niñez

y como si en mi niñez estuviera el germen de todos mis males

y yo siempre le contestaba lo mismo

si mi niñez fue maravillosa

y hasta podría decir, que fue la mejor época de mi vida

y ella me miraba con cara de corcho

y me volvía a insistir diciéndome lo mismo que hacía un rato 

 todo lo malo que hay en tí, proviene de tu niñez.

y por eso en la próxima sesión

me escribirás todo lo que puedas y más, sobre tu infancia.

Y yo cumplía sus deseos

y le llevaba un tocho infumable sobre mi infancia

y cuando se lo entregaba pensaba

ésta no sé va a leer ni de coña éste puto ladrillo que le acabo de

 entregar

Pero a la sesión siguiente me sorprendía 

 y porque se lo había leído  y de pé a pá

y hasta tenía unas cuantas anotaciones 

en una libreta que llevaba como si fuera oro en paño.

Y sabía donde darme

y donde podía golpearme para doblegarme

y para que me rindiera a sus pies.

Ella sabía latín

pero yo sabía griego

y aquello era una lucha dialéctica a muerte

ella, seguía con su cantinela sobre mi infancia

y yo seguía en mis trece de que fuí un niño feliz

y que a pesar de todos los golpes que recibí

nunca me abandoné y me entregué a la derrota

y en fin, que luché como un jabato

y a los jabatos, no se les puede hacer mucho daño

 porque para eso, son jabatos.

Pues que nada, 

que ella seguía con su retahíla de mierda

y entre una sesión y la otra

tenía que seguir escribiendo tonterías y estupideces sobre mi

infancia.

Yo nunca dí mi brazo a torcer

soy de piel dura y de carne fibrosa y prieta

y nunca nadie me enseñó el significado de la palabra rendición

y si me lo hubiera enseñado

puedo jurar y eso hago

que puede que me haya olvidado de su significado

y por eso es de persona reconocer 

que mi memoria

falla más que una escopeta de feria.


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ANA MARÍA MATUTE