LA ESPERANZA



En toda historia que merezca la pena

tiene que haber un protagonista

que podrá ser nuestro héroe

o nuestro antihéroe

o puede ser alguien que no es ni una cosa ni la otra

o empezar siendo un héroe

y acabar siendo un antihéroe 

de esos que beben a escondidas

que se drogan cada vez que pueden

que lo echaron de su trabajo

que vive de lo que roba

y que duerme debajo de un puente.

Yo podía ser éste señor

pero no lo soy

y espero no serlo nunca

y porque no me gustaría

sentirme arrastrado por el fango 

y calificado, como un pobre hombre.

Yo siempre esperé mucho de mí

y hasta en mis peores días

ví más allá de como estaba en ese momento  

la esperanza nunca se fue de mí

y ella me obligó a levantar mi moral

cuando nadie apostaba por mí

ni siquiera yo lo haría

pero ahora bien

tampoco desearía que le ocurriera a nadie.




















YO ACEPTO, SER MÁS CORRECTOS


 Yo creía que más o menos expresaba mis sentimientos de una forma bastante clara. Pero veo que no y es que me acaban de decir que expreso demasiado tormento. Desde luego esa no era mi intención y porque nunca me gustó la gente atormentada que se vuelca en su propia mierda y que no es capaz de salir de ese lodazal de barro y mierda. Y si esto no me gusta en los demás, pues pura lógica cartesiana, me va a gustar mucho menos si soy yo el protagonista. Nunca pretendí eso, ni siquiera parecerlo. Vamos a ver, yo puedo sentirme jodido por ejemplo, por un amor no correspondido y si es no correspondido no hay más argumentos y porque el tiempo apremia y no voy a andarme con paños calientes y esperando a que un día el amor caiga del cielo. Es lo que hay y punto. Pero quiero que quede una cosa muy clara, yo no sigo viviendo dentro de éste tipo de tormento atormentado. Quiero decir, que yo pretendo exponer mis sentimientos lo mejor posible y estos no siempre son bonitos y hermosos y además, por el medio de ese proceso suceden cosas que intentas ir resolviendo y a veces aciertas y en otras, metes la pata y hasta el fondo. Bueno, pues todo esto es mi intención más primaria. Pero dentro de esa intención no está el seguir revolcándome en mi mierda y para emparanoiarme con cosas que sé y porque lo sé, que no me llevarán a ninguna parte. Al revés lo que en éste momento me gusta más de como ahora soy, es que ahora no espero a mañana para resolver un asunto que ahora mismo tengo entre manos. Ahora soy mucho más resolutivo que antes y debe ser porque ahora me queda mucho menos tiempo (es una teoría posible y plausible). Y esa sí que es una obsesión mía, el poco tiempo que me va quedando, pero esa obsesión la arrastro desde hace 14 años aproximadamente. Y todo lo demás, se resuelve o no se resuelve y eso requiere ir tomando muchas decisiones que pueden ser buenas, malas o peores, pero tengo muy claro que no van a ser aplazadas y postpuestas y sin tener una razón clara y evidente para ese posible aplazamiento.

En resumen, no me siento un ser atormentado y me siento un ser dotado de muchos sentimientos e intento expresarlos lo mejor posible y si la respuesta que obtengo no está a mi nivel o mejor dicho, no se corresponde con lo que yo siento hacia esa persona, pues pasaremos al siguiente asunto pendiente. Quiero decir que ahora no me regodeo en lo que no me ha salido como pretendía que saliera. Entiendo perfectamente la diferencia de las cosas y en el tema de los sentimientos de cada uno, aún las entiendo más y mejor. Pero si esas diferencias las hay y porque así es como cada uno de nosotros las siente, no hay mucho más por discutir. Los sentimientos los hay o no los hay o si el nivel de lo que siente cada uno, está muy desnivelado y descompensado, tampoco va a pasar nada de lo que tenga que pasar y pasará que me ha alegrado un huevo saber de tí y de saber que sigues vivo, pero creo en éste asunto que nos atañe, no hay porque darle más vueltas a la cosa. Hasta aquí llegamos y espero que algún día nos podamos ver. Y en ésta puta decisión no hay de tormento y hay una decisión que requería ese grado de dureza. Cuando vaya por allí, por nuestra tierra, seguro que te llamaré. Y esto es como pasa en todos los divorcios y podemos llevarnos fatal  y porque tú me has hecho esto y lo otro o porque yo no hice nada o podemos ser más correctos y así mantener un fino hilo conductor. Y yo acepto, ser más correctos.















 

YO ESCOGÍ ÉSTE OFICIO

 

Yo escogí éste oficio,
digo éste oficio de médico,
lo de escribir... vino después,
mucho después,
fue tanto después...
que no me acuerdo del tiempo transcurrido
entre una cosa y la otra,
sé que han pasado décadas y puede que siglos,
y yo era joven cuando estudié medicina
y ahora soy un viejo escribiendo lo mejor que puedo,
y digo lo que puedo,
y no digo lo que me dejan,
porque hace tiempo que he pasado de imposiciones, normas y leyes sin sentido,
yo prefiero los intercambios de lenguas
y el descubrir las cuevas interiores,
yo soy de calidez extrema
y me gusta arrebujarme como un niño perdido,
me gusta la calidez de lo humano
y esos dedos que recorren mi espinazo
y que al llegar al borde de mi culo se quedan extasiados y
paralizados,
y como si necesitaran mi permiso
para seguir su trayecto
y me encanta retozarme al suave y tibio sol del invierno,
como un lagarto que necesita calentar su cuerpo,
además de encaramarme a la piedra más alta
y desde allí otear el horizonte,
me atraen las vistas lejanas y sin limitaciones,
como el rayo verde en una puesta de sol,
como tus ojos verdes en un día de sol,
como los míos,
cuando me miro en el espejo que tengo frente a mí.
















cuando me miro en el espejo que tengo frente a mí.

EL FRÍO QUE LLEVO DENTRO


 Y coño hoy tengo un frío del carajo. La verdad es que soy bastante friolero y debo llevar dentro de mis huesos todo el puto frío que pasé en mi infancia. No eran tiempos de tener caldeada la casa y a una temperatura adecuada o por lo menos no lo eran para mi madre y ventanas abiertas y no sé cuantas horas al día y en pleno invierno y cuando cerrabas las ventanas, la casa ya estaba congelada y aquello, ya no era posible de remontar. En mi infancia no había calefacción de ningún tipo y las estufas eran de butano, pero no se debía gastar mucho butano y no sé porqué pero así era y por eso al final, se usaban en días esporádicos, en días de celebración de algo, como era en navidades y poco más. O cuando venía a comer o cenar alguien que para mis padres era importante. Me acuerdo y como si fuera hoy, de que lo único caliente que recuerdo de mi infancia eran las bolsas de agua caliente que se usaban para calentar los pies y cuando te ibas para cama. Las primeras bolsas de agua que hubo en el mercado, no tenían forro y su textura era de goma pegajosa, pero coño cuando el frío te apretaba te daba igual la asquerosa y pegajosa textura de la bolsa de agua. Después y poco a poco, fueron sofisticando un poco mejor el tema y a las bolsas les enfundaron telas protectoras y para no abrasarte directamente los pies. Pero aparte de esto, el tema era meterse en aquella cama que supuraba humedad y si ya antes estabas muerto de frío, ahora lo estarías dos veces. Para mí, mi madre era superestoica y demasiado espartana o valoraba las cosas de manera diferente y en su argumento vital, el pasar frío, pero...pero mucho frío, entraba como algo con lo que se tiene vivir. Y en cambio en el mío, dice que no, que nunca hay que pasar frío si se puede evitar.

Y cuando me fuí a la Universidad de Santiago de Compostela en mi mente y cuerpo regurgitó el viejo recuerdo del frío de mi infancia. Los pisos para estudiantes, eran como eran y eran una puta mierda. Fríos como témpanos, húmedos de pecera y por supuesto sin calefacción ni nada parecido. Me acuerdo de usar una diminuta estufa eléctrica que tenía dos barras incandescentes que te daban calor pero ese calor nunca cubría tus necesidades caloríficas y de cada vez ibas acercando un poco más esa estufa a tu cuerpo y al final, te acababan saliendo unos lindos Sabañones. Y si en mi infancia meterse el hecho de meterse en cama era todo un poema, pues en este tipo de pisos patera era una verdadera tortura china. Dormir en pijama era una utopía. Y te acostabas con la ropa que llevabas encima más dos capas más de ropa. Y creo que todo ese frío lo llevo yo por dentro.












 

TENGO NOMBRE DE SUEÑO

 

Malena tiene nombre de tango
y yo tengo nombre de sueño,
me encanta el nombre de Bruno,
que no es mío y porque fue adoptado,
pero según la declaración de los derechos humanos
todos podemos cambiar de sexo y hasta de personalidad
...y...
¿y porque no de nombre?
no todo tiene que acabar en frontera,
en límites, en alambradas...
yo quiero ser del país de nunca jamás
porque no hay amores eternos,
ni hay nombres perpetuos,
ni las ansiedades son para siempre
ellas fluctúan como bancos de niebla en el mar de las dudas,
hay algo evolutivo dentro y fuera de nosotros,
la piel se descama y se transforma en piel más arrugada
los párpados caen como persianas cansadas de tanto querer ver lo que no nos dejan ver,
los huesos se deslustran como esponjas de baño,
y todo, se hace más ciego, más cansado y más desgastado
todo se viste de sepia y de vacíos rotos,
mis fotos son así,
rotas por el paso del tiempo,
carcomidas por hambre de ratones,
amarilleadas por la sucesión de tonos otoñales,
y en el medio de cualquier esquina de la foto,
aparezco yo...
como escondido,
como medio borrado,
como si mi cara fuera volátil
y de mis hombros salieran alas tímidas y frágiles,
y Malena no tiene nombre de tango
pero yo tengo nombre de sueño.
















NO PUEDO DEJAR DE PENSAR EN TÍ


 No puedo dejar de pensar en tí,

pero sí puedo pensar en otras cosas,

puedo sentir el paisaje de una montaña,

o ver como desciende un río

por un cauce imposible,

o notar como las olas se mecen

y como después se rompen

en burbujas de aire y espuma,

o como la luna me enternece tanto

que hasta me duele el alma

cuando ella se desnuda,

y es que puedo sentir tantas cosas,

que a veces se me olvida,

que no puedo dejar de pensar en tí.













YO TE DEBO LUNES

Yo te debo lunes,
pero también te debo martes y miércoles
y viernes y domingos,
te debo días sin límite y noches de desenfreno
días en el que todo se hizo...tarde,
días largos e intensos,
casi espasmódicos,
casi tetánicos,
días de azul celeste
y de lluvia gris sobre la piedra,
días de sol adormecido desperazándose
y mecido por negros nubarrones,
días de destellos claroscuros,
como tú y yo,
yo era el negro nubarrón
siempre amenazante
pero que al final, no era nada
y tú en cambio ibas con tu traje blanco
y así fue hasta que vino una galerna de aire y fuego,
que arrasó todo lo construido con nuestras manos
y ahora, solo queda un esqueleto de huesos
y como un monumento a lo que pudo ser y no fue.











ME QUEDA LA PALABRA


 ¡Joder, amigo mío!. Y tanto tiempo esperando para volver a ponernos en contacto y ahora que apenas han pasado tres meses, ya estamos liquidando éste asunto que nos traíamos entre manos. Y una vez que está totalmente liquidado dejaré de llamrte amigo mío o a partir de ahora serás mi ex amigo mío. En tres meses liquidado y para mí, se liquidó en dos meses. Yo ahora no quiero un reparto de culpabilidades y porque me da igual la culpabilidad que haya tenido cada uno. Yo sé que he tenido la mía y con aceptar la mía, me llega. No pienso entrar en esa trampa tan lastimera de que tú lo has hecho peor que yo o al revés. Yo prefiero que cada uno se sitúe en su respectivo lugar y sitio. Y sé que en todo éste asunto la lógica te da casi toda la razón y porque lo tuyo lleva un orden previamente establecido. Y primer paso, nos ponemos en contacto. Segundo paso, nos contamos algo de nuestras respectivas vidas y entramos en el tercer paso y entonces quedamos físicamente y para ver nuestros caretos y para seguir contándonos cosas e historias y recordaremos fechas, situaciones, momentos malos y buenos...Y cuarto paso, si todo ha ido bien, en el futuro nos seguiremos viendo y quedando. Y si todo ha ido mal, pues pasaremos página y a otra cosa mariposa. Orden lógico y perfectamente delimitado, pero a la vez un poco bastante anodino, con demasiada poca sustancia. Le falta pasión a la cosa. Le falta ganas y adolece de muy poco de entusiasmo. Y para pasar el trámite está muy bien, pero nuestra amistad se merecía más, mucho más. Esa es mi opinión personal y es la que me sale del alma y que es con la que te debo hablar. Con el alma en la mano y con el corazón palpitante sobre la mesa.

Mi plan en todo esto, es más caótico y cada paso depende de que como fue el anterior, pero sobre todo depende de esas inmensas ganas que tenía de verte y no niego que después de más de 20 años suene a como demasiado exagerado. Que seguro que sí, que suena a eso, pero eso a mí ¿qué me importa?. Lo siento así y así lo digo. Que tú no lo sientas igual es otro problema distinto y porque no siempre todos vamos a sentir igual. No hay que explicar mucho, el porqué cada uno siente las cosas de diferente manera. Y porque somos libres de sentir lo que cada uno quiera. Y si no hay más, pues no hay más y punto y pelota. Yo desde luego no me considero un espíritu puro y limpio y porque almaceno más mierda que Diógenes en sus peores días. En fin, que yo me considero una persona humana con mis defectos y con mis cualidades y reinvindico las dos. Estoy un poco harto de sólo reivincar lo bueno de uno y creo que todos debemos también reivincar la parte más oscura de tu forma  de ser. Bueno, a lo que iba, yo no te reprocho nada y porque no hay nada que reprochar.

Si tú habías cogido tanta distancia conmigo, pues es lo que hay. A mí me pasó lo contrario y a medida que nos fuímos alejando, más te quería y más ganas tenía de volverte a ver. Durante muchos años yo me sentí responsable de que nos dejáramos de ver y creo que lo he sido en gran parte y entre otras cosas, por eso tuve esa inmensa alegría al encontrarte de nuevo y creo que lo expresé claramente. Y no es que esperara más de tí, porque después de más de 20 años sin saber el uno del otro, puede ser tan lógica una forma de actuar como es la otra. Para mí es una inmensa pena que esto que teníamos se hubiera ido a pique. Pero así son las cosas y así es la vida de puñetera. Como decía el otro, a mí me queda la palabra.
















EL AGUA PASADA

  Yo, en ésta vida que me ha tocado vivir, he realizado algunos agravios y algunos desplantes, que pensándolo ahora no es que me arrepienta ...